Prisiones exige a Villahierro prevenir los suicidios, sobre todo los femeninos
Remite una directiva a los centros para evitar una tendencia que se está volviendo creciente

Imagen de archivo del interior del Centro Penitenciario Provincial de Villahierro. JESÚS F. SALVADORES
La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias -organismo dependiente del ha remitido al Centro Penitenciario Provincial de Villahierro una instrucción firmada por el Secretario General, Ángel Luis Ortiz González con fecha 15 de noviembre para que se intensifique la labor a la hora prevenir los suicidios en el ámbito penitenciario con perspectiva de género. El documento obra en la web de la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP).
La intención final es analizar qué factores de riesgo pueden ser diferentes en hombre y en mujeres para poder hacer una detección precoz de los casos y aplicar el programa cuando haya riesgo.
Son factores específicos del consumo de alcohol y drogas, edad, relaciones y violencia en la pareja, víctimas de abusos o enfermedades mentales. Según la instrucción, contemplar el suicidio con perspectiva de género implica un abordaje de forma diferente a como se ha estado realizando hasta el momento.
En general las tasas de suicido en prisión son superiores para ambos géneros a las encontradas en grupos equivalentes de población no reclusa, e incluso según algunos estudios que en el ámbito penitenciario las tasas son al menos tres veces superiores. En la vida en libertad, en la mayor parte de las regiones del mundo las mujeres muestran mayor frecuencia de ideas y tentativas de suicidio, mientras que los hombres alcanzan tasas superiores de suicidio consumado. A este hecho se conoce como “paradoja de género”.
Reflejo de estas circunstancias son el número de internas e internos que anualmente se incluyen en el Programa de Prevención de Suicidios, sirviendo como ejemplo la aplicación del programa durante el año 2021 al 6,7% de la población femenina y al 4% de la masculina, que los suicidios consumados fueron aproximadamente el 0,6 ‰ de la población media femenina y aproximadamente el 0,7 ‰ en el caso de los varones, y que, en cuanto a tentativas, en las mujeres alcanzó el 3,26‰ y en los hombres el 2,42 ‰.
Los estereotipos que con más frecuencia sesgan la actuación profesional proceden de las representaciones sociales acerca de cómo son los hombres y las mujeres basadas en el modelo de género tradicional.
Creencia de que la queja de las mujeres está injustificada porque es producto de su debilidad, creencia en la tendencia de las mujeres a pedir ayuda por su dependencia afectiva, desvalorización de la queja de las mujeres, estigma de las mujeres como mentalmente trastornadas, sobrevaloración y credibilidad de la fortaleza masculina, invisibilidad de las mujeres como trabajadoras o visibilidad de las mujeres sólo en su función maternal y de cuidadoras.