El mensaje del fin del agravio en la inversiones aguantó dos días
El comisionado para el Corredor Atlántico eludió esta semana hacer declaraciones sobre el desarrollo de proyectos en León por la cercanía electoral.
Aunque sí realizó una disección de los planes del Corredor Atlántico ante los empresarios leoneses, en un evento promovido por la Fele, santo y seña de la reivindicación leonesa ante la opción de acompañar el desarrollo de la provincia al pie del avance de la arteria de transportes hacia el noroeste. En esa empresa, la »Federación Leonesa de Empresarios se desenvuelve con las agrupaciones asturiana y gallegas desde hace seis años; este piña del noroeste, que ha sufrido varias tentativas de disolución y distracción por parte de las administraciones, más interesadas en un mapa que saca el eje del noroeste a otro territorio, más central y centralizado, lejos de esta periferia, se mantiene como activo elemental para conseguir el propósito de llevar presupuesto a los proyectos a ejecutar.
El comisionado del Corredor Atlántico separó el futuro desarrollo del «devenir de los tiempos políticos porque las infraestructuras están al servicio de los ciudadanos, no de las decisiones políticas. Gobierne quien gobierne después del 23 de julio, las licitaciones tienen que salir. Nadie puede decir que no hay un plan; el plan existe y la dotación presupuestaria también», dijo el comisionado del Gobierno a los empresarios leoneses sobre los presupuestos generales del Estado para este 2023 contemplan 1.648 millones para el desarrollo del Corredor Atlántico más otros 2.478 millones más provenientes de Fondos Europeos. «Es la primera vez que el Corredor Atlántico y Mediterráneo tienen la misma financiación. No puede haber una España de dos velocidades». Dos días aguantó el mensaje.