La luz azul y la cobertura móvil
Día de Europa en León para resolver entre sirenas de policía cuestiones de comunicación en un territorio aún en vías de desarrollo

El director de Incibe con la ministra. ICAL
El Gobierno de España trae debate de retos de Europa sobre telecomunicaciones a León; el lugar adecuado, con más de la mitad del territorio con severos problemas para mantener una conexión por teléfono móvil. Pero el reto de esta cumbre de ministros de telecomunicaciones está en acertar con encajar el mensaje en el medio; la puesta en escena, en el entorno. El éxito está en la lluvia, en que las delegaciones de telecomunicadores asuman que León es Europa, como Europa es Bruselas, entre el ambiente plomizo de la lluvia y el sentido de la seguridad contra las amenazas de la luz azul. Otra cosa no; León inició la semana inundado de luces azules, azul Europa. Luz azul, que ensalza los días de lluvia. Los autocares con autoridades y expertos, directores generales, secretarios ministeriales, de los ministerios de las telecomunicaciones en un lugar en el que los iconos de la cobertura de la pantalla de plasma chisporrotean a poco que más de una docena de terminales saturan la red, circulan por las avenidas de la ciudad entre séquitos, que abre las unidades motorizadas de la policía local, los todo camino de lujo de marca italiana y alemana, con las lunas tintadas y candelabros encima, candelabros azules, que alertan a la población local de la prisa que lleva la expedición, de San Marcos a la Azucarera, un trayecto que hasta hace nada no tenía ni ruta del autobús urbano.
Grandes retos de las telecomunicaciones europeas, con sus ministros de comunicación y tecnología, se citan en León hasta mañana; abren la cumbre los zapadores, que salen en hordas de medio centenar al lugar en el que hace poco más de dos años la población local hacían colas para combatir la pandemia del virus chino con el sistema arn mensajero, que puso en tela de juicio la comunicación. La calle Gómez Salazar está condenada a la saturación; es su sino; esta vez, este lunes y este martes, en medio de un despliegue de coches de alta gama con luces azules y rutilantes, que dan una oportunidad de ser europeo a un los vecinos de un territorio que tienen urgencias que Europa suele atender con desdén. Los accesos a Gómez Salazar están tomados con el mismo interés que los jardines que dan acceso al Capitolio en vísperas de la toma de posesión del presidente de los Estados Unidos de América. No faltan los todo terreno japoneses que lo mismo valen para un día de safari que para evacuar a los primeros ministros de los míticos mítines del pabellón de la Torre.
Un joven se para ante las unidades de policía apostadas ante la calle, cerrada a cal y canto; y lamenta que el despliegue no llegue más allá «allí», dice, con la mano en el paraguas y el paraguas que señala más allá del barrio de la Vega. Ajena a esta apreturas, la visita a la ciudad, con la tarde encima y la luz azul.