Diez ve "inminente" la apertura de Feve ahora en "uno, tres o dos" meses

Las valles cierran la entrada a la urbanización del nuevo sector de la estación de Feve.
Después de erigirse en transmisor de los plazos que maneja el Gobierno, con cuyos responsables presumió de haberse reunido, José Antonio Diez se excusó este viernes con el apunte de que la urbanización de la estación de Feve, bloqueada desde que acabaron las obras en marzo, "no la abre el alcalde". "Estoy a lo que me dicen los técnicos y la mesa de seguimiento", concedió, antes reseñar que "recientemente" estuvo "en Madrid, en el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), y parece que todo va bien". "Va ser inminente", apostilló.
La inminencia se suma como tercera fecha dada por el alcalde. Diez apuntó en abril que "estaría como mucho en mes y medio"; y luego, una vez superado mayo, porfió en junio en que "a lo largo de julio" se abriría. Ahora, el alcalde insistió en que "va a ser inminente", no sabe "si no será un mes, serán tres o serán dos".
El regidor socialista expuso que la urbanización "está rematada y, más que de ejecución, son cuestiones de tramitación administrativa". "Pero es algo que está ahí", cerró.
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La tramitación a la que aludió Diez se debe al problema provocado por el proyecto. La empresa redactora, Ineco, dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, se equivocó al planificar las parcelas en las que deben ubicarse los centros de transformación eléctrica y, una vez ejecutados los trabajos, la empresa adjudicataria de la obra se encontró con que no caben. La chapuza hace que tenga que aprobarse un modificado al contrato, que ronda los 500.000 euros, para subsanar las deficiencias, y que se suma al primero, cifrado en otros 400.000 euros, por otras unidades de obra que no se contemplaban en el encargo. Los más de 900.000 euros se tienen que añadir a los 2.809.796,44 euros del precio de la adjudicación, pero sin las aprobaciones preceptivas las constructoras, Dragados y Tecsa, se niegan por ahora a la ejecución definitiva y entrega de los trabajos.
La chapuza suma un nuevo retraso a una urbanización que se empezó a planificar en 2017. Por entonces, cuando ya se ultimaban los trabajos de la integración ferroviaria de la traza, que no ha conseguido que vuelvan los trenes a la estación del centro de la que salieron en por última vez en septiembre de 2011, el equipo de gobierno del PP en ese momento en el Ayuntamiento de León inició las negociaciones con el Adif. Pero el ente estatal ralentizó durante más de cinco años el proyecto. Salvado el escollo, las obras comenzaron en julio de 2022, pero se pararon en agosto por la aparición de restos arqueológicos y el problema del primer modificado, que hizo que no se reanudaran hasta un año después. Cuando lo hicieron, las constructoras avanzaron a buen ritmo hasta tropezar con las deficiencias de la redacción de Ineco.