La última reforma del firme

Un brote de remiendos en el asfalto de la N-120

El corredor esencial para el desarrollo industrial y logístico de León se sujeta con zurcidos

Una vista del tablero que resulta en el asfalto. ángelopez

Publicado por
L. Urdiales
León

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Es el mejor ejemplo de la apuesta estructural por la provincia leonesa; la carretera con los aforos más elevados entre la red principal, está abocada a experimentos que contradicen el mensaje político de apoyo a los leoneses, a la economía de los leoneses, a la seguridad vial de los leoneses. 

En plena N-120 se acaba de desplegar un mantel de asfalto basado en el concepto del remiendo, imposible de ocultar a los ojos de los usuarios al volante, al sentido del tacto de amortiguación de los vehículos; imposible de ocultar a ojos de los contribuyentes que residen en la zona, a los que hace ya ocho años se les prometió un desvío de tráfico a la autopista para allanar el bienestar en las interminables hileras de viviendas que bordean la pista, y comprueban cada día lo que le importa a la administración sus condiciones de seguridad en la exposición a la saturación de tráfico. Si a pie de firme ya no se puede disimular el abandono, la vista cenital lleva el mapa al borde de lo imposible. 

La secuencia de remendones es fruto de la última intervención sobre la cadena de baches y grietas que salpican la rodadura del vial por donde pasan a diario entre veinte y treinta mil vehículos, según acomode la cifra a los intereses de reserva que muestra la administración con este entorno. Las labores de asfaltado dejan un panorana desolador en algunos de los trechos más conflictivos de esta carretera nacional que pide a gritos desde hace años un esquema de rescate. Los gritos son el murmullo de la circulación, que de día y de noches, satura este corredor esencial para el desarrollo económico de la provincia leonesa. 

El sistema de remiendos se impone como tapadera a los salpullidos de un firme castigado hasta la extenuación por exceso de tráfico. Los ochocientos vehículos diarios que iba a liberar el sistema de evacuación subrogado a las cuentas públicas para aliviar la vida de los habitantes de la zona se mantienen en la ruta, con incrementos notables del aforo de este segmento; el mayor exponente industrial leonés está conectado a la red de comunicaciones gracias a esta carretera, inspiración para creativos del asfalto: ahora sí, ahora no, y otros ensayos sobre el estado de la calzada por la que fluye más de la mitad del futuro de la provincia leonesa. 

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El zurcido que remataron durante la pasada semana las máquinas asfaltadoras refresca la memoria sobre la cadena de incumplimientos del Gobierno con la carretera del corredor central de la provincia, escoltada por una autopista que espanta sólo con el peaje: amén de la inseguridad vial, el índice de accidentalidad, el número de víctimas mortales, y la presión en el cogote del conductor que se somete a esta presión, a la N-120 se le prometió en los últimos diez años una rotonda (en Valverde) capaz de mejorar las opciones de maniobra, encorsetadas por una línea continua de tres kilómetros que enjaula el tráfico. En su lugar, brotan remiendos.