UPL se abstiene y salva al alcalde de su segunda reprobación en dos años
En un pleno bronco, el portavoz leonesista invocó al término proporcionalidad y cuestionó al PP
Editorial: El ‘funambulismo’ de la UPL la hace irrelevante

Canuria, Diez, López y Copete escuchan al portavoz del PP.
No fue el único punto del día del Pleno que cerró enero; pero absorbió todo el interés de la sesión. La abstención de la UPL evitó el éxito de la segunda reprobación al alcalde León en dos mandatos. El voto leonesista resultó decisivo para culminar una semana de tensión, con presiones tendentes a hacer descarrilar la moción presentada por el PP, y que su portavoz justificó «por la persecución del interés general de los leoneses y las graves deficiencias de la gestión de Diez».
La sesión, las jornadas previas a la sesión, estuvo precedida por las relevantes presiones con el fin de lograr que la corriente abstencionista salvara al alcalde del propósito del principal grupo de la oposición. Antes de anunciar la abstención de la UPL, Eduardo López Sendino dejó entrever el resultado: más allá de errores, invocó al Supremo para encauzar una reprobación en cánones de «proporcionalidad».
En la segunda intervención, criticó al portavoz del PP, al que instó a «no hacer el ridículo por un minuto de oro para buscar una portada de periódico y atención en los medios de comunicación». La moción ya estaba liquidada cuando David Fernández reiteró su mensaje inicial: «La gestión irregular de Diez, el incumplimiento de la normativa, los efectos para los contribuyentes, el informe del interventor que ratifica este relato en torno a la contratación en el municipio».
El Pleno ganó tono áspero cuando en la segunda ronda de intervenciones, el portavoz leonesista cuestionó la valentía del alcalde: «Jamás me escudaría en alguien que está a mi cargo para defenderme». La misiva, también para Vicente Canuria, que se batió el cobre para mantener el honor de la gestión del alcalde: «Frente a eso que predican, nosotros exponemos gestión; 874 expedientes de contratación en 2024; 138 de ellos, contratos mayores». A favor del PP, la concejala de Vox, Blanca Herreros, que le cuestionó a UPL su posición de perfil, para permitir estas situaciones.
Herreros defendió la figura del interventor por el informe emitido «cuando saben que las irregularidades que se remiten están sucediendo». Y criticó al PP, porque en muchos Plenos «con sus abstenciones ha blanqueado la gestión del alcalde».
Ya estaba resuelta la ecuación, con el desempeño a fondo en el trabajo por la abstención que reconocieron algunos concejales, la propia Herreros, en la batalla por diluir la propuesta de reprobación. Pero no se acabó la refriega en el debate. «Por alusiones», concedió Diez en intervenciones repetidas para autorizar réplicas y contra réplicas, mientras el propio alcalde se mantuvo al margen de principio a fin de la sesión. Incluso, cuando el portavoz del PP elevó el nivel de la analogía en el discurso a comparar al mandatario con el presidente del Gobierno: «Es usted un alumno aventajado de Pedro Sánchez», dijo, al rebufo de las declaraciones del alcalde cuando cuestionó la amplitud del informe del interventor, origen de toda esta gresca plenaria. Y volvió el portavoz popular: «Como Pedro Sánchez».
El murmullo inundó el salón de Plenos. De alusión en alusión, el debate de la reprobación al alcalde acabó con la sesión de manos arriba: once votos en contra (los del PSOE); con diez votos a favor (PP y Vox); y seis votos de abstención (los cinco de UPL y el no adscrito del Fueyo, que evitó a Diez deshacer el empate con su voto particular).
De alusión en alusión, Eduardo López Sendino culminó la intervención con contraataques verticales al PP, que le cuestionó la teoría que empleó con el argumento de la «proporcionalidad de la medida». «Para gestión, la del PP, que ocho años hizo dos obras, en la calle Astorga y en la Plaza del Grano; y cuando ardió el ayuntamiento, la póliza se pagó esa misma noche, y la indemnización, a la buchaca y no se empleó en rehabilitar la zona. Y no hubo reprobación al alcalde». No hubo más sesión; ni el turno de ruegos y preguntas fue capaz de apagar las brasas que dejó el debate de la reprobación.