El turismo rural pierde fuelle en León pese al refuerzo de los extranjeros
El número de viajeros nacionales cae más del 12% en 2024 y regresa a niveles de hace ocho años

El turismo rural no vivió su mejor año en León en 2024.
El negocio del los alojamientos rurales, que se conforma como uno de los puntales del sector turístico provincial, da signos de ralentización. Los empresarios del sector llevan tiempo advirtiendo de que necesitan nuevos canales de promoción para competir con las provincias vecinas, y de que la estacionalidad, lejos de estar siendo superada, es un factor cada vez más determinante. Si además se suma un ejercicio como el de 2024, en el que la meteorología en la Semana Santa truncó las previsiones de lleno total, el resultado es un descenso en el número de viajeros, sobre todo nacionales (que son los que sustentan fundamentalmente el negocio), que obliga al análisis.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó ayer el dato definitivo de viajeros en establecimientos de turismo rural a lo largo del año pasado. En el caso de León los españoles, que son aproximadamente el 80% de los clientes de estos alojamientos en la provincia, sumaron un total de 83.875, lo que supone un descenso de 11.634 respecto a las cifras del año anterior, y se sitúan en niveles de hace ocho años. Muy por debajo también de la afluencia que registraban antes de la pandemia.
También en cantidades muy inferiores a las anteriores al covid llegan los viajeros extranjeros. A pesar de que en 2024 esta clientela se recuperó con fuerza para los establecimientos leoneses, con 21.313 viajeros registrados, un 52% más que en el ejercicio anterio. Aunque muy por debajo de los casi 31.000 que se alojaron en el turismo rural leonés en 2019, antes de la llegada de la pandemia.
La estacionalidad sigue siendo uno de los condicionantes del negocio del turismo rural en León, de hecho casi 28.000 del total de viajeros nacionales del año pasado se alojaron en estos centros sólo en julio y agosto; mientras que en épocas especialmente propicias en principo para este turismo, como los meses de la primavera y el otoño, las cifras de visitantes se reducen considerablemente.
Tampoco ha conseguido el sector romper el reto de la permanencia de los visitantes, aunque sí se avanza en este sentido. El año pasado los viajeros españoles pasaron 221.425 noches en los alojamientos de la provincia, una media algo más alta que la del año anterior, cuando la mayor afluencia de turistas superó las 245.000 noches cubiertas.
Antes de la pandemia hubo, en el caso de los españoles, unos 10.000 turistas más, pero pasaron casi 30.000 noches menos alojados.
En el caso de los extranjeros la estancia media sigue siendo de poco más de un día.
En conjunto, Castilla y León cerró el año 2024 como el destino preferido en turismo rural y alcanzó los 1,92 millones de pernoctaciones, un 1,14% más que en 2023 cuando llegó a los 1,89 millones.
La Comunidad registró además una mejor evolución que la media del país, donde las pernoctaciones en los alojamientos de turismo rural aumentaron un 0,4% en 2024 —las de residentes descendieron un 3,6% y las de no residentes subieron un 10,7%o—. Agosto fue el mejor mes para el sector.