El Ministerio de Migraciones pone fin a la emergencia y cierra el grifo económico
El Gobierno finiquita el centro de ayuda a refugiados Del Pozo en 1 mes
Las instalaciones se cerrarán a final de abril tras 10 meses y el paso de casi 320 migrantes

El magosto de otoño fue una de las actividades desarrolladas para integrar a los residentes del Hotel del Pozo.
Tras diez meses de vida y el paso de casi 320 migrantes, el joven centro temporal de acogida a refugiados, que aprovechó las emblemáticas instalaciones del Hotel del Pozo en Villarrodrigo de las Regueras, se cerrará a finales de este mes de abril. Su clausura llega de la mano de un decreto del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones que certifica el fin de la fase de emergencia que motivó la apertura de esta sede en León el pasado 21 de junio de 2024 para aliviar la presión migratoria en Canarias.
El Hotel del Pozo se acondicionó entonces para reabrir sus puertas como centro de ayuda humanitaria, con carácter temporal, y la comunicación del ministerio da ahora por concluido su plazo de funcionamiento, lo que significa cerrar el grifo económico al programa de protección internacional que animó esta nueva acogida de los migrantes.
La Fundación de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios comunicó el pasado martes a los casi medio centenar de trabajadores, entre trabajadores sociales, profesores, encvrgados de la logística de comidas, limpieza y recepción, que las instalaciones han cumplido su misión como centro de refugiados y se pondrá punto final a esa actividad. En estos meses, al menos una veintena de migrantes han logrado insertarse laboralmente tras seguir los cursos formativos impartidos en las instalaciones de Villarrodrigo y el grueso de ellos han acudido a clases de español y de oficios. En el centro de ayuda humanitaria se les enfocó para lograr la residencia y con ella la oportunidad de trabajar e insertarse en la sociedad española de forma independiente.
En la sede de Villarrodrigo aún residen 150 personas, sobre todo, migrantes de los países subsaharianos de Mali y Senegal. En las próximas semanas, algunos podrán independizarse y otros, según las previsiones, se redistribuirán en otros centros de refugiados. San Juan de Dios dispone de otras instalaciones, La Fontana, en el entorno de Armunia, pero aún no han especificado si trasladarán a ellas a refugiados del Hotel del Pozo.
Buena convivencia
La apertura del centro de ayuda humanitaria causó revuelo en el municipio de Villaquilambre en su origen por la falta de información con se produjo antes de la llegada de los migrantes, pero durante los nueve meses que ya ha funcionado la población se ha volcado con aportar ropa, móviles y bicicletas, y la convivencia ha resultado impecable. Incluso algunos vecinos y el propio alcalde, Jorge Pérez, reconocen que les «da una cierta penilla que se vayan».
El ocaso del centro se produce con todos los planes de acogida e insercción en marcha y tras haber logrado reabrir el Hotel del Pozo para ese fin, que llevaba 11 años cerrado y se enmarcaba en el complejo del Chalet de Pozo, que constituyó todo un revulsivo hostelero durante 32 años.
El alcalde de Villaquilambre reconoció al final de la sesión plenaria de ayer que «oficialmente no sabemos que se cierra El Pozo», tras ser preguntado por el portavoz de Ciudadanos, Rodrigo Valle, aunque oficiosamente sabe que el 30 de abril se acaba el periodo de emergencia que justificó su apertura. Asegura que «la convivencia ha sido buena y nos ha animado verles circular por el municipio».