Décimo aniversario
La década prodigiosa de Fundos como centro de alto rendimiento cultural

José María Viejo, director general de Fundos desde 2019 es también vicepresidente de la Asociación Internacional de Entidades de Crédito Prendario y Social.
Cumplir tantos años como objetivos. Ese parece ser uno de los leit motive de Fundos, la Fundación Obra Social de Castilla y León, que con su director general a la cabeza, José María Viejo, es el gran referente social y cultural de Castilla y León en la actualidad. Y Fundos, no de manera excluyente, tiene acento leonés y una mirada especial a León, donde está la sede principal, la mayoría de sus trabajadores y su buque insignia: Museo Casa Botines. José María Viejo se fue y volvió a León, pero no en ese plan clásico vital de volver a las raíces en ese ejercicio nostálgico de intentar lo imposible de pisar lo ya recorrido. Viejo regresó para construir, emprender y descubrir, para aportar novedad y un futuro y facilitar que se creara lo que no existía: la propia sede de Fundos en Padre Isla o la musealización de Casa Botines, por ejemplo, convertida ya en el gran referente sobre la vida y obra del genial arquitecto catalán, para cuyo centenario, el próximo 2026, se prepara lo que será todo un acontecimiento. Entre medias, esta misma semana frenética de diez años de Fundos, con gala incluida hoy, José María Viejo viene de México, porque el director general fue nombrado vicepresidente de la Asociación Internacional de Entidades de Crédito Prendario y Social (Pignus) durante la 40 asamblea general de la organización, celebrada esta semana en la Ciudad de México y organizada por el Nacional Monte de Piedad, una entidad de crédito prendario, con motivo de su 250º aniversario. Así, que la proyección interior y exterior son también máximas de esta entidad privada que se financia de sus propios recursos y tiene Castilla y León como ámbito de actuación.
Otra seña de identidad de Fundos: institución siempre en acción. Para situar lo que representa Fundos como entidad José María Viejo pone ejemplos de fuera. «En Pignus son todo colosos. Allí en México estaba el socio de Indonesia, que es una entidad bancaria que tiene 20 millones de clientes. El Nacional Monte de Piedad de México tiene 310 oficinas. Y hacen más de 12 millones de operaciones al año. En Europa es de otro tipo. Es de más de crédito pignoraticio moderno. Ha sido una asamblea muy interesante», remarca, además de haber vuelto con una responsabilidad más que demuestra su implicación en el sector para que Fundos siga en su línea ascendente. Si tiene techo lo alcanzará pero de momento no se le intuye.
También estos términos generales sirven para contextualizar lo próximo y lo que representa esta fundación castellano y leonesa: «Tenemos que superar una imagen que se fraguó en la posguerra como recurso marginal, destinado a la última frontera de la exclusión financiera. Hoy en día estamos ante entidades que responden a un altísimo nivel a las necesidades de nuestro tiempo», remarca.
Fundos se encuentra en tiempos de celebración, un cumpleaños en el que sí se vislumbra la satisfacción de los objetivos conseguidos en todas las provincias y que en el caso de León tiene en el Museo Casa Botines el máximo éxito. En todo este trayecto es muy importante la labor de José María Viejo, como cabeza visible de alguien que trabaja el plural constamente y que se muestra orgulloso de su equipo. Por eso, casi le quedaría como un guante un pregunta en plan «¿dónde estabas tú en el 2015? ¿Y en el 19?» Y los años años sucesivos. Son los años de alguien que viene del mundo de la comunicación, algo que Fundos mima como herramienta y carta de presentación. «Para nosotros llegar a estos diez años es un motivo de fiesta, porque supone presentarnos ante la sociedad como una institución consolidada que puede decir que ha cumplido con el trabajo que la ley de fundaciones bancarias y cajas de ahorro le encomendaba», asevera. Por eso hay que recordar que cuando se creó una de sus motivaciones era gestionar parte o una pequeña parte de lo que poseían las cajas. «Realmente, en el 2015 no existía ni la fundación. Se creó en diciembre, y en junio, el patronato. Yo estoy vinculado a la fundación desde octubre del 2016, prácticamente desde el inicio del proyecto y en febrero de 2019 asumí la dirección. ¿Dónde estaba yo en el 2019? Pues, como Almodóvar, al borde de una ataque de nervios. Porque realmente era un reto colosal. La fundación había dado unos pasos titubeantes y la situación no era muy alentadora. Financieramente, preocupante. No disponíamos ni de la estructura ni de los resortes suficientes para que el proyecto pudiera avanzar con arreglo a las expectativas que existían y había que manejar. Porque a pesar de que nosotros habíamos recibido una pequeña parte del patrimonio que tenía la caja, que era una entidad privada, no hemos recibido el patrimonio prinicipal, que se ha segregado en su mayoría», remarca.
Todo esto conduce a destacar y poner en primer plano el carácter privado de Fundos, comom institución, entidad y fundación no dependiente de instituciones públicas, ni otras, ni de la Junta, como a veces equívocamente se les ha adjudicado. Al respecto, Viejo señala que «somos una fundación privada, radicalmente privada, diría yo. Una fundación liberal que se nutre exclusivamente de los recursos que genera». A partir de ahí es cuando surge el plan estratégico que reordena y racionaliza el patrimonio y estabiliza económicamente la fundación. Se crea un equipo de trabajo suficiente capaz de acometer el reto de crear una fundación de ámbito autonómico. «Si en el 2019 era preso de los nervios, ahora lo soy del entusiasmo y el orgullo que representa trabajar para una institución como Fundos», remata Viejo.
Así se produjo un regreso en el caso de José María Viejo es que volver a su León para toda esta novedad que ha supuesto Fundos. «Indudablemente se trata de un trabajo colectivo. De 40 pesonas. En mi caso, un trabajo motivante. Y enfrentarse a la realidad cotidiana de la necesidad de reinventarse profesional. He tenido que mejorar en los ámbitos de la gestión, sobre todo el cultural», comenta.
Estos casi seis años que se cumplen en febrero se podrían resumir para Viejo en que «si realmente crees en lo que haces y te esfuerzas al máximo lo probable es que consigas los objetivos. Esa es la buena noticia que no deja todo esto. Que los sueños se hacen realidad».
Fundos es de ámbito autonómico y actúa en consecuencia. «La dimensión territorial también ha supuesto un reto. Es la región más grande de Europa. Y la sede está en León, donde se gesta la mayoría de las actividades que se desarrollan en la comunidad autónoma. Por tanto, tiene mucha presencia aquí. Museo Casa Botines es el museo de referencia y el más visitado. O el centro logístico de patrimonio Fundos Estudio que se está construyendo en Trobajo», anuncia el director general para corroborar esa relación de ida y vuelta entre Fundos y León.
La gran expresión de la misma es Museo Casa Botines. Un lugar al que Viejo llegó desde el descubrimiento y la intuición. Puesto que el edificio de Gaudí estaba ahí, pero la musealización llegó con él. «El Museo Casa Botines ha sido un proyecto disruptivo. Un antes y un después para Fundos. Como la apertura de centros en otras ciudades o la creación de Montecredit. Pero el Museo no tiene parangón porque es un proyecto tan amplio y tan diverso en sus requerimientos, tan absorvente. La Casa Botines es un proyecto que necesita un gran aporte de fuerza laboral, de capital humano. Para mi felizmente resuelto con el liderazgo de Raúl Fernández Sobrino, director del museo», avanza en referencia a la trayectoria de Fernández Sobrino en cuanto a gestión, cualificación y experiencia.
En esa proyección interna y externa también cabe señalar que se trabaja en la creación de la asociación jurírica que aglituna a las 17 entidades públicas y privadas que gestionan la obra de Gaudí y que tiene como gran colofón el centenario del genio catalán en 2026. A todo esto, con el logro por parte de José María Viejo y su equipo de situar el edificio de Botines al máximo nivel en la obra de Gaudí. Sobre ello, Viejo asegura que «es una obra esencial para entender la cosmovisión gaudiniana y el método de Gaudí. Gaudí no tenía un estilo tenía un método. Adaptaba la arquitectura al terreno. Botines es paragdimático. Un estilo dual, híbrido, único y más rico en cuanto al entramado simbólico. Es el único edificio capaz de desarrollar un proyecto museístico cien por cien dedicado a él. Casa Botines es el gran museo de Gaudí. Antes nosotros mirábamos hacia los edificios de Cataluña y ahora son los edificios de Cataluña los que miran hacia aquí.