El peculiar mercado de vivienda en León: menos hogares, más venta y oferta parada
La provincia pierde casi 7.500 familias en diez años, con un parque de casas de casi 356.000
Editorial: 'Problema global con matices singulares'

En los últimos años se han multiplicado las viviendas que no son residencia habitual.
La vivienda se ha convertido en los últimos meses en la principal preocupación de los ciudadanos, y las dificultades de acceso a un derecho constitucionalmente reconocido provocan protestas masivas, como las vividas este fin de semana en 40 ciudades del país. No en León, donde la mayor parte de los argumentos generalizados sobre el creciente problema del mercado inmobiliario se transforman en razones ‘personalizadas’. Ni la provincia ni la capital viven la asfixia de la incapacidad de atender una demanda creciente de viviendas, lo que no impide que exista una bolsa en aumento de ciudadanos excluidos de la capacidad de acceder a la financiación para comprar un piso. Jóvenes y familias vulnerables por la situación de su empleo sobre todo. También los constructores advierten de la parálisis a la que les aboca el encarecimiento de los materiales y la falta de mano de obra. ¿Qué ocurre en el mercado inmobiliario leonés?
La presión de atender a los nuevos hogares que se esgrime a nivel nacional no existe en la provincia, que en el último decenio ha perdido casi 7.500. Tiene, según el último dato del Instituto Nacional de Estadística (INE), 198.576 hogares, con sus preferencias sobre vivienda bien claras: más de 152.000 (casi el 77%) tienen su casa en propiedad, y poco más de 26.000 viven de alquiler.
Un número de familias (que sería más elevado si los jóvenes pudieran emanciparse) para el que sería en principio más que suficiente un parque de viviendas que alcanza las 355.779, según el último dato del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. En lo que va de siglo León cuenta con 79.205 viviendas más que en 2001. Con una evolución de tendencia bien marcada: las viviendas principales son algo menos de 207.000, y se han incrementado en este período en 27.000; mientras que las viviendas que no son el hogar principal se han disparado hasta las casi 150.000,, con más de 52.000 unidades nuevas en menos de 25 años.
Es decir, la riqueza inmobiliaria se concentra cada vez más en las mismas manos, en ver de dar lugar a nuevos hogares. La inversión en ladrillo sigue estando entre las favoritas del ahorro leonés.
Estancado
En todo caso, queda claro que el gran desembarco de nuevas viviendas en el mercado de vivienda de la provincia se concentró en los primeros años de siglo, hasta que estalló la burbuja inmobiliaria y se desató la gran crisis. Sólo entre 1998 y 2007 se iniciaron en la provincia casi 51.000 pisos nuevos, de los que unos 46.500 se pusieron en el mercado hasta ese año. Sin embargon en el último decenio, entre 2015 y 2024, sólo se iniciaron en la provincia las obras de 4.492 viviendas, y menos de 3.900 se pusieron a la venta.
En cambio las ventas sí se han recuperado con fuerza en la provincia, sobre todo en el último año. En 2024, según los datos del Gobierno, se vendieron en la provincia 6.326 viviendas, una cifra que retoma el pulso anterior a la Gran Recesión, aunque sin alcanzar los niveles de 2007 y 2008, cuando se vendía una media de 9.000 pisos al año en León.
No muy lejos están también las cantidades facturadas por el sector a excepción de esos últimos años de explosión inmobiliaria. El año pasado la facturación de las compras de pisos en León se elevó a 596 millones de euros, una media de más de 94.000 euros por vivienda. Veinte años atrás, en 2004, el precio medio no alcanzaba los 90.000 euros. Aunque en 2007, antes de iniciarse el desplome, se vendió por 1.183 millones, a una media de más de 122.000 euros cada vivienda.
El fracaso de la vivienda asequible: sin oferta públicaBaja productividad y altos costes
Baja productividad y altos costes
Varios de esos factores se acentúan en León, donde el sector advierte de que el ‘doble’ encarecimiento de las materias primas (lo que suben de precio más lo que cuesta traerlas hasta sus obras) acabará paralizando la construcción de viviendas.
Funcas advierte de las consecuencias de la falta de trabajadores en la construcción, pero también de una baja productividad que lastra los beneficios del sector. Unos márgenes que crecieron con mucha fuerza tras la pandemia, pero ahora se ven comprometidos por el encarecimiento de materiales, energía, coste laboral y tipos de interés. Y todo ello, coinciden los constructores leoneses y Funcas, dificultará la oferta de viviendas.