Ingenierías apoya al líder de computación cuántica de Google
La ULE inicia la tramitación del Honoris Causa para Sergio Boixo

Sergio Boixo.
La Universidad de León inicia el procedimiento para conceder el doctorado Honoris Causa a Sergio Boixo Castrillo, el líder del equipo científico de computación cuántica en Google, que en los últimos años ha conseguido avances históricos en este campo. Promovido por el Departamento de Dirección y Economía de la Empresa y la Escuela de Ingenierías Industrial, Informática y Aeroespacial de la ULE, la propuesta se plantea no sólo como un reconocimiento a la extraordinaria carrera del científico leonés, sino como «una estrategia de posicionamiento global» de la entidad, según explica el catedrático Enrique López.
Que insiste en que la concesión del Honoris Causa contribuirá a elevar el prestigio de la institución, atraer talento, generar alianzas estratégicas, impulsar la innovación y ser «un catalizador de desarrollo para la Universidad de León».
Sergio Boixo (León, 1973) es «lo más parecido a un sabio, Un genio». Al año de comenzar sus estudios de Ingeniería Informática comenzó a estudiar Filosofía en la Uned, y poco después Matemáticas. Trabajó en Alemania en el Banco Central Europeo y como consultor financiero, y allí se aproximó al entonces incipiente concepto de la Inteligencia Artificial. Lo que le llevó a abandonar la industria y volver a la universidad para iniciar estudios de doctorado en Física, en el área de computación Cuántica, en la Universidad de Barcelona. Completó su formación en la Universidad de Nuevo México y centros de conocimiento especialmente reconocidos como Caltech o la Universidad de Harvard, hasta acabar en Google, donde es ahora jefe científico del área de cuántica. Su trabajo se dio a conocer especialmente con la hazaña de la supremacía cuántica: «Su máquina podía resolver efectivamente un problema que la computadora clásica no podía». El logro de la supremacía cuántica «supone un parteaguas en al ingeniería informática, apuntando al inicio de una revolución», señala López.
La propuesta del Honoris Causa «abre una ventana de oportunidades en ambas direcciones, pues con ello no sólo se reconoce la trayectoria y aportes de un individuo al avance del conocimiento, sino que también se refuerza la proyección y el prestigio institucional de la universidad». Y creará redes de colaboración científica y académica, además de desarrolar iniciativas conjuntas y atraer talento altamente cualificado.