Los vecinos critican a Diez por minimizar la inseguridad del Húmedo y exigen que se actúe

Testigos de primera línea de la creciente inseguridad del Húmedo, los vecinos del casco histórico censuran las declaraciones del alcalde en las que niega la realidad que viven. Frente al discurso que circunscribe el último apuñalamiento a «un hecho puntual» y que defiende que León «es una de las ciudades más seguras del país», los afectados reclaman al regidor socialista que «no olvide» que la zona «es algo más que un lugar de ocio, algo más que un lugar de cartón-piedra». «Es un lugar histórico que hay que proteger y respetar, un lugar donde hay comercios y hostelería de la de calidad y un lugar donde viven familias», señalaron.
Los vecinos exigen al alcalde que «haga cumplir la ordenanza sobre la protección de la convivencia ciudadana y prevención de las conductas antisociales». Los afectados inciden en que la normativa se debe aplicar al macrobotellón de Genarín", en lugar de que el alcalde sugiera, «como solución al problema de convivencia» de Jueves Santo, que «convendría desviar el trayecto de la cofradía de las hermanas del Dulce Nombre para que así no se viesen expuestas a las aberraciones».
La asociación vecinal insiste en que «nada tiene que ver ese macrobotellón, prohibido por ser botellón, con nuestro tradicional Genarín, acto totalmente integrado en nuestra cultura leonesa». «Lo que presenciamos ahora es otra cosa que sólo nos aporta basura, ni siquiera beneficios económicos. Es una imagen que degrada nuestra ciudad por su sordidez. Ver una multitud borracha, vociferante, vomitando, defecando, llenando de residuos nuestro casco histórico es degradante y decadente. Decir que eso está fenomenal es insultante», apuntaron los vecinos, que reseñaron que "decir públicamente que no lo pueden evitar, preferir cambiar el rumbo de una actividad religiosa y cultural para que no se choque con ese lamentable espectáculo, es simplemente reconocer la incapacidad de acción y la pobreza de recursos», citaron.