Diario de León

El tercer intento de reabrir el crimen de Navatejera bordea el plazo límite

En mayo concluyen los tres años de plazo tope para el cotejo de los pelos de caballo que halló la familia

Luis Frontela (derecha) en los juzgados de León.

Luis Frontela (derecha) en los juzgados de León.RAMIRO

Miguel Ángel Zamora
León

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La familia de Rocio Fernández Ameijeiras, la joven cuyo cadáver apareció en un vertedero de Navatejera en mayo de 2005, teme que fracase la enésima. intentona para reabrir la causa, archivada provisionalmente en la Audiencia Provincial, por entender que no existen pruebas de autoría conocida. Deme una intervención urgente antes del próximo día 5 de mayo, podría prescribir una de las pruebas biológicas en las que más esperanzas tenía la representación procesal de la fallecida.

Un escrito remitido por esta parte al Juzgado de Instrucción número 3 de León crítica de forma vehemente que no se haya remitido al Instituto Nacional de Toxicología un informe pericial de parte elaborado por el conocido forense, Luis Frontela, según el cual la ropa de la víctima contenía pelos de caballo que pretende se analicen.

A través de un oficio del 5 de mayo de 2022 se solicitaba el envío del informe y de los restos biológicos a Madrid. De no resolverse una providencia para que se determine la utilización de los pelos de los caballos, la prueba perdería validez legal por el plazo transcurrido. El límite está en tres años.

La familia solicita de forma desesperada que se adopten medidas y se aferra a esta cuestión como a un clavo ardiendo para evitar que el archivo de la causa pueda ser definitivo. El abogado de la defensa ha impugnado la práctica de esta prueba.

La Sección Tercera de la Audiencia había archivado por dos veces la causa, abierta en junio de 2005 , tras la muerte de Rocío Fernández Ameijeiras, una joven vecina de Trobajo del Camino, cuyo cuerpo apareció en un vertedero de Navatejera pocos días después de que sus padres denunciaran su desaparición. Aquello fue en la primavera de 2005.

Desde entonces, no ha habido forma de resolver el asunto en ningún sentido. Dos veces ha sido archivado el procedimiento por falta de autor conocido, y hasta tres se ha abierto la instrucción judicial a petición de la familia , que atribuye a un vecino de León los principales indicios, convencidos los padres de que la joven se había quedado embarazada de él y que alguien cercano a su persona, si no el mismo investigado, acabaron con la vida de la muchacha para no continuar con el embarazo.

La representación procesal del acusado sostiene que el informe de los forenses hacía constar que no existía ningún pelo de caballo en las ropas cuando se realizó la autopsia y que se desconoce cómo llegaron esos vestigios allí.

Por el testimonio de los padres sobre las últimas horas de vida de Rocío, se determinó que la última persona que había estado con ella era el sospechoso. Luego no se supo más de su paradero hasta que apareció el cuerpo.

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