Una chapuza detrás de otra en 3 años

Las vallas cierran el paso a la urbanización de Feve.
Sin contar los cinco años previos en los que el proyecto pasó de un cajón a otro del Adif hasta aprobarse en el Ayuntamiento, la urbanización de la estación se suma al chiste de la integración de Feve en la ciudad, donde se cortó la circulación de los trenes en septiembre de 2011 y nadie garantiza, ni con PP, ni con PSOE, que vuelvan. Pero al margen de la incidencia ferroviaria, en el entorno urbano de la terminal los tres años desde su comienzo han visto cómo las obras se paraban en dos ocasiones.
La primera fue apenas un mes después de iniciarse. Entre agosto de 2022 y julio de 2023 se paralizaron los trabajos con la excusa de la aparición de unos restos arqueológicos que resultaron no tener valor, pero que escondían detrás las deficiencias del proyecto redactado por Ineco. No se habían previsto no sólo los problemas de patrimonio, sino tampoco otros trabajos, como la demolición de un muro de contención de los trabajos previos. Los costes asociados a mayores rondaban los 400.000 euros que las empresas reclamaron a mayores de los 2.809.796,44 euros para seguir.
El modificado no se firmó hasta hace pocos meses, aunque las constructoras confiaron en el compromiso y siguieron adelante. Pero, en enero de 2024, ya había aparecido el segundo: cerca de medio millón de euros de añadido por los centros de transformación eléctrica, que se habían pintado sobre el terreno en unas parcelas en las que no cabían. La chapuza remitía de nuevo al proyecto de Ineco, que lo había definido a partir del precedente de un trabajo anterior adjudicado a una empresa leonesa de ingeniería. El resultado se mide en los tres años que van para entregar una obra que en el contrato de adjudicación se comprometía para 10 meses.