Los leoneses sufren más de 4.500 estafas digitales al año, la mayoría bancarias
El Supremo sentencia que las entidades han de reponer el dinero robado y reforzar su seguridad en la red

El Supremo responsabiliza a los bancos de la seguridad digital de sus clientes.
Cuando el cliente de un banco sea víctima de una estafa y pierda su dinero, a no ser que pueda probarse que su actuación fue negligente, recuperará de forma inmediata la cantidad robada; y es la entidad la responsable de garantizar que los ciberdelincuentes no accedan a los datos y ahorros de los estafados y restablecer lo robado. Así lo ha determinado el Tribunal Supremo, en una sentencia que determina quién debe hacerse cargo de las estafas de los usuarios a través de internet o el teléfono móvil, y que aclara el enfrentamiento que hasta ahora se producía, ya que las entidades se negaban en la mayoría de los casos a hacerse cargo de las cantidades estafadas.
Una decisión trascendente, debido al exponencial incremento de este tipo de fraudes en los últimos años y la cada vez mayor sofisticación con que los ciberestafadores engañan a sus víctimas. Según el Balance de Criminalidad que publica el Ministerio del Interior, en los últimos cinco años los delitos relacionados con la cibercriminalidad prácticamente se han duplicado en León. Entre ellos las estafas informáticas, que según el balance del último ejercicio se sitúan en casi 4.000, y forman el grueso de la actividad de los delincuentes en internet.
Antes de la pandemia los delitos en la provincia relacionados con la actividad delictiva en la red fueron 2.338, según los datos del Gobierno, sin embargo han pasado a 4.534 en el último ejercicio. De ellos nueve de cada diez tienen como objetivo estafar a las víctimas. Y la obtención de los datos bancarios para robar en las cuentas de los estafados el objetivo principal de los ataques que reciben los ciudadanos.
En conjunto Interior registró el año pasado en León esos más de 4.500 delitos relacionados con la cibercriminalidad, de los que 3.987 fueron estafas informáticas. El resto de los ataques suman una cantidad mucho menos relevante (547), pero también se han duplicado en los últimos cinco años.
Aunque las estafas informáticas, entre las que las bancarias son las más habituales, son cada vez más sofisticadas, los principales ataques están bien definidos y las recomendaciones para hacerles frente se repiten desde las instituciones. Si en todo caso se cae en las redes de estos delincuentes, siempre que no se cometan negligencias, son los bancos los responsables de hacer frente a los ataques y reponer el dinero a sus clientes.
La reciente sentencia del Tribunal Supremo especifica que es la banca la que debe responsabilizarse de este tipo de fraudes, y devolver de inmediato todo el dinero estafado al cliente. Según la Directiva Europea de Servicios de Pago, el usuario únicamente tiene obligación de avisar cuanto antes a su banco de que se han registrado operaciones no autorizadas por él. Y también de no incurrir en negligencias (por ejemplo, anotar sus claves al lado de la tarjeta de crédito). Porque la sentencia establece también claramente que el cliente tiene la obligación de adoptar «todas las medidas razonables para proteger sus credenciales de seguridad personalizadas»; y no demorarse en comunicarlas a la entidad si detecta algo sospechoso. En todo caso el banco debe demostrar que el cliente no incurrió en fraude, incumplimiento deliberado o negligencia grave para negarle la devolución inmediata del dinero sustraído. Y, por otra parte, el Supremo advierte de que son los bancos los responsables de aumentar su seguridad frente a los ciberdelitos.
La sentencia parte de la denuncia de un usuario que recibió avisos de Google sobre accesos no autorizados a su cuenta de correo y, después, mensajes SMS para transferencias que no había ordenado, de los que avisó al banco. Un mes después, durante la madrugada sacaron de su cuenta 83.000 euros en bizums.