Dos accidentes graves evidencian el olvido institucional del vial del Cueto
Los vecinos urgen el arreglo de esos 3 kilómetros en San Miguel que llegaron a adjudicarse en 600.000 € en 2019

Los grandes baches y la gravilla caracterizan la ascensión a la zona donde residen 350 familias.
En una injustificada pirueta del destino, el vial de acceso a la urbanización de El Cueto de San Miguel del Camino, donde residen 350 familias, lleva más de dos décadas sin soluciones, viendo cómo los pioneros baches se han convertido en grandes balsas y el aglomerado en pequeñas piedras de gravilla que patinan. Si a ello se suma que ese camino de tres kilómetros asciende en cuesta hasta los 1.145 metros, al constituir el punto más elevado de la localidad, y en un trazado con curvas, el cocktáil para que se produzcan siniestros está preparado.
En la última semana, el pésimo estado de la carretera ha favorecido dos accidentes graves. En uno, con vuelco del vehículo incluido, la conductora quedó a centímetros de aterrizar sobre un morrillo de grandes dimensiones, lo que ha recrudecido el malestar vecinal y su petición de que las administraciones tomen cartas en el asunto ya.

La conductora accidentada se salvó de milagro al caer a centímetros de un gran morrillo.
Pero si algo evidencian los dos incidentes es el olvido institucional de El Cueto, más sorprendente aún desde que en 2019 la Diputación adjudicó en casi 600.000 euros el arreglo del firme del vial a la empresa Contratas y Saneamientos Coysa y en 2020 la dirección de obra a la empresa TOC Ingeniería por un importe de 20.933 euros. Sin embargo, tras un proceso de expropiaciones para el ensanche y la puesta a disposición de los terrenos por parte del Ayuntamiento de Valverde de la Virgen, las máquinas nunca comenzaron los trabajados comprometidos y la mejora se quedó en el aire.
Aún se produjo otro capítulo curioso en la historia de este vial el 1 de julio de ese 2020, cuando con toda la documentación tramitada, la Diputación convocó al alcalde de Valverde, David Fernández, para el replanteo de la obra y el acto se pospuso «sine die». Un plantón que este Ayuntamiento del alfoz leonés plasmó con una reclamación de responsabilidad patrimonial contra la institución provincial en 2021 y que pone de manifiesto los «vacíos legales» de algunas contrataciones públicas.
Así que la vía permanece en estado de abandono, sin posibilidad de arreglo por parte municipal que cedió los terrenos y sin interés de la institución provincial, quien insiste en que no forma parte de la red de su competencia. El actual diputado de Fomento, Roberto Aller, que se encontró con esta situación, indica que la obra no se llegó a realizar porque el departamento de Intervención de la Diputación indicó que El Cueto no consta como carretera provincial y, por tanto, no autorizó el gasto. También señala que la institución provincial se hace cargo de los tramos de unión entre dos puntos que carezcan de acceso, «pero la localidad de San Miguel posee acceso y esto se enmarca en una parte del pueblo y no es competencia nuestra».
Los vecinos recuerdan que durante todo el peculiar procedimiento de licitación, lo que se sometió al Pleno fue aprobado por unanimidad de todos los diputados. Desde entonces, no hay constancia de algún acto administrativo que haya realizado la anterior presidencia, que fue quien firmó el contrato, para retrotraer las actuaciones administrativas. El alcalde de Valverde incluso interpuso una petición de transparencia sobre el proceso en la Diputación para determinar si hubo irregularidades. Asegura que el municipio carece de recursos económicos para afrontar la obra y al poseer menos de 20.000 habitantes, debe ser la Diputación «quien acometa esta intervención como así se aprobó».
Mientras tanto los vecinos elevan su voz y aluden a un caso similar de una carretera en Posada de Valdeón donde el tribuanl les dio la razón para quer la Diputación efectúe la mejora. «Se han producido infinidad de accidentes ¿y qué tenemos que esperar a una desgracia personal para lamentarnos?». Advierten que, de producirse, llegarán «hasta donde haga falta para sentar en el banquillo a los responsables».