Diario de León

La segunda fase de San Marcos se pierde tras siete años de promesas

Ninguno de los anuncios realizados con la ampliación del Parador llegó a ser realidad

Derribo del edificio que jamás se reemplazó en San Marcos.  Maroto, en 2019, cuando era ministra, ante San Marcos.

Derribo del edificio que jamás se reemplazó en San Marcos. Maroto, en 2019, cuando era ministra, ante San Marcos.marciano pérez ramiro

Luis Urdiales
León

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En julio de 2018, la plantilla de San Marcos esperaba una garantía para la segunda fase de reforma del parador leonés. La segunda fase de San Marcos comienza a tomar altura entre las cuentas pendientes del Gobierno con León y se codea con proyectos tan señeros como Torneros, colgado de la lista de promesas eternas. La segunda fase de San Marcos es hoy un contrapeso frente la máxima política de que una mentira muchas veces repetida termina por ser verdad. A la segunda fase de San Marcos le faltan algunos flecos. El proyecto, el presupuesto, la voluntad del Gobierno. Hay ministros y directores de la cadena hotelera pública mientras anuncian la ejecución de esa segunda fase que se desgajó de la actuación redonda que configuraba la reforma del parador de León, y que se quedó a medias, en una rehabilitación de la zona noble y la aportación final de medio centenar de habitaciones para devolver la actividad al centro sin casi dos tercios del potencial de oferta que completaba antes de la acometida. A finales de 2018, Paradores eludía dar fechas y plazos sobre la segunda fase de reforma del Hostal, en una postura sospechosa para la integridad del plan, que pasaba por levantar un segundo edificio, con 130 habitaciones, y espacios adecuados a devolver la capacidad de acogida de eventos y celebraciones, santo y seña de la firma en la capital leonesa, donde lucía el distintivo de bastión y buque insignia en el sector hostelero. Antes de que comenzará 2019, las fricciones entre Gobierno (PSOE) y Ayuntamiento de León (PP, entonces), abrieron un nuevo espacio de debate sobre la segunda fase, que comenzó a distraer el relato de lo esencial, la obra, y derivarlo hacia excusas para el retraso. Turespaña esperaba gestiones imprescindibles y la alcaldía negaba que quedaran autorizaciones pendientes para afrontar un edificio de nueva planta, de 180 habitaciones (así figura en algún boceto)y 12 salones. En la primavera de 2019, el parquin auxiliar apara la segunda fase de San Marcos empezó a formar parte de la coartada. La plantilla tuvo un par de contactos con el presidente de Paradores, que ahora es ministro del Gobierno de Pedro Sánchez, y salió de dudas sobre la ejecución. «Garantizo todo el empleo y la segunda fase de San Marcos», respondió seguro Óscar López, máximo responsable de la cadena Paradores en otoño de 2019, mientras el proyecto engordaba los proyectos pendientes en León. La pandemia abrió un paréntesis, que antes de cerrarlo resolvió la puesta en servicio de la primera fase; y la segunda, volvió al desván de las promesas. Ministros, ministras, diputados en Cortes, mantuvieron la palabra; aunque la segunda fase de San Marcos perdió fuerza de forma gradual en los discursos, en los programas electorales, en la reserva de presupuesto; ni rastro en la plataforma de contratación del Estado. «La segunda fase hará del parador de San Marcos un complejo único en el mundo», llegó a proclamar Reyes Maroto, ministra del PSOE ante de que acabara 2020. «El año que viene, hay que hacer un proyecto de ejecución, pero con la condición de que no se cierre con las obras, con lo que ha costado abrirlo», abundó Óscar López, presidente de Paradores. Reyes Maroto intentó llevar la propuesta a un grupo de trabajo, justo antes de dejar el ministerio, y la segunda fase de San Marcos en el mismo punto de partida.

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