Diario de León

Quince guardianes y una luna llena: El Nazareno de León camina hacia Roma

Casi nunca el Señor de León se ha marchado a Roma, dejando a su ciudad huérfana

El Nazareno cruzó el mar para llegar a Roma.

El Nazareno cruzó el mar para llegar a Roma.dl

León

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No ocurre a menudo. De hecho, casi nunca. El Señor de León se ha marchado a Roma, dejando a su ciudad momentáneamente huérfana.

Con motivo del Año Jubilar —una celebración que tiene lugar solo una vez cada 25 años— Roma rendirá honores a las cofradías y hermandades de todo el mundo. Y allí estará León, llevando con orgullo al Nazareno, que encabezará la procesión internacional junto al Cristo del Cachorro de Sevilla y la Esperanza de Málaga. Juntos portarán la bandera de España en un cortejo único que recorrerá los laterales del Coliseo y los jardines del Circo Máximo.

Será un desfile histórico. Una muestra de fe global que convertirá de nuevo a Roma en el corazón espiritual del mundo, y que pondrá el foco en esas cofradías que, año tras año, llenan las calles de cientos de ciudades con devoción y solemnidad.

El Nazareno abrirá la comitiva al son de «Al Rey de Reyes» y otras marchas interpretadas por la Agrupación Musical de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. Sus braceros, orgullosos, cargarán la imagen del Señor y el Cirineo, raseando los pasos con precisión, haciendo que Roma se rinda ante su presencia. Mientras tanto, quince guardianes velan por El, que aguarda su momento para ser mostrado en todo su esplendor.

Hemos tenido la suerte Ochoa y yo en nombre de La8 León de formar parte de este convoy irrepetible: el viaje del Nazareno a Roma, al centro de la cristiandad, donde hasta los Papas han elegido a León como referencia.

En el ambiente suenan móviles. No es casualidad que muchos guardianes lleven como tono de llamada marchas como «Anima Christi», «Seres de Luz» o «Por los Siglos». Es fe que se respira en cada gesto.

Sergio, Mario y Ángel custodian túnicas e instrumentos. Hablan en los tiempos muertos de cómo los solos de Ángel enmudecerán Roma. Juan Luis me confiesa que este viaje no solo es historia: es sentimiento. El sentimiento del Nazareno.

Milín, bracero mayor, repasa los turnos con Gelo Javi y Pacho. Son 118 braceros por cada tanda, organizados en tres grupos: «Coliseo», «Circo Máximo» y «Arco de Constantino». Dos horas de esfuerzo por turno mientras el resto de los hermanos escoltan al Señor.

En los vehículos de Fernando y Manuel descansan los enseres: guiones, faroles, incensarios, banderas, insignias. Juan Carlos, jefe de montadores, los colocará con precisión junto a Colores, José, David y el resto del equipo, para que el trono luzca como merece.

Nacho, el Abad, toca el llamador. Es el momento. «Es tiempo de fe, es momento de creer», repiten las gorras, camisetas y chaquetas que lucen el emblema de esta peregrinación: «Nazarenos Roma 2025».

«Los guardianes» no solo portan túnicas y enseres; cargan sobre sus hombros siglos de fe. Entre todos suman 580 años de pertenencia a la Cofradía. 580 años de entrega, de pasos, de silencios y oraciones. Y desde hoy, con orgullo, sumaré yo un día más a esa historia.

Los quince guardianes, los 4.450 hermanos y toda León acompañan al Nazareno en un viaje que ya es leyenda. Porque solo Él ha procesionado dos veces para el Vaticano. Porque solo Él logra, incluso en alta mar, calmar las aguas y hacer que la luna llena de mayo brille más que nunca.

El Señor de León navega el Mediterráneo, custodiado por sus guardianes, mirando al mundo. «El Nazareno te mira donde estés», y transmite verdad, emoción, y una fe que atraviesa fronteras.

Es imposible vivir este viaje y no rendirse al Nazareno. Imposible no sentirse parte del Dulce Nombre. Imposible no valorar la Semana Santa. Imposible no ser, al menos un poco más, de León.

Gracias, hermanos, por cuidar de una de las grandes riquezas de esta tierra: su tradición.

Levantaos hermanitos de Jesús que ya es hora

Que sea enhorabuena.

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