Diario de León

Condenada a 12,5 años de prisión por envenenar a su expareja con un raticida que metió en la chocolatina de su hijo

La procesada insistió reiteradamente al niño, de siete años, que tenía que conseguir que su padre se comiera la chuchería; el hombre había conseguido la custodia de los niños

Dependencias de la Audiencia Provincial.

Dependencias de la Audiencia Provincial.RAMIRO

Miguel Ángel Zamora
León

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Una mujer ha sido condenada por la Audiencia Provincial de León a 12,5 años de prisión por intentar envenenar a su marido con un raticida de difícil detección, que introdujo en unas tabletas de chocolate, ingeridas por la víctima ante la insistencia de su hijo de siete años, que había sido aleccionado por la procesada.

El apartado de hechos probados de la sentencia, que tiene una extensión de 74 folios, relata que el varón (representado en este procedimiento por Boado Abogados) disponía de la custodia de los hijos tras el final de la relación sentimental que habían mantenido. En un momento dado del verano de 2020, la procesada, con el fin de acabar con la vida del padre de sus hijos, aplicó el raticida a una barra de chocolate Milka que entregó a su hijo pequeño. Le dijo que él no podía comerlo bajo ningún concepto, pero que se lo debía dar a su padre, a quien debía convencer para que lo tomara. El niño así lo hizo, siguiendo las instrucciones de su madre.

El padre, que había ido a recoger a sus hijos al domicilio que antes fuera común, ante la insistencia de su hijo acabó comiendo el chocolate, mientras se dirigían al inmueble que entonces ocupaba el damnificado. Ya ese mismo día y poco después de tomar la chocolatina, se encontró algo indispuesto con dolor de barriga y hormigueo en las manos.

Su salud fue empeorando y el día del cumpleaños de su niño celebró una fiesta familiar en su casa, pero estuvo todo el día postrado. Ya por la tarde, fue a una clínica de León como consecuencia de un dolor de manos y pies, lesiones cutáneas y debilidad muscular, además de dolores abdominales. Quedó allí ingresado ese día. A pesar del tratamiento médico recibido y dado que no mejoraba, sino al contrario, fue trasladado al Hospital Universitario de León, donde ingresó. Presentaba una progresión de las lesiones. Ingresó en la UCI con insuficiencia respiratoria que obligó a intubarlo. También se quedó ciego, apenas podía mantenerse en pie y perdió el pelo.

Salió de la UCI y volvió a ingresar tres veces más, circunstancia que obligó a la intervención de los forenses del Instituto de Medicina Legal de León y Zamora, que determinaron que la cantidad de veneno que había ingerido la víctima podría haber sido mortal perfectamente. De acuerdo a los informes de los médicos, ha perdido la visión y es muy probable que no vuelva a caminar. Tardó en recibir el alta 705 días.

La condenada alegó que una serie de jeringuillas localizadas por la Policía Judicial de la Guardia Civil en su domicilio eran de medicación infantil y negó haber utilizado una que contenía herbicida. Dijo desconocer hasta entonces lo que era el Talio (el químico que contiene el veneno) y justificó que un intento de entrar en la casa de su expareja había sido por un desvanecimiento de uno de sus hijos, no porque pretendiese asaltar la vivienda.

LLORABA SI NO LO COMÍA

Según el testimonio que prestó en el juicio la novia del envenenado, el chocolate se lo había dado el niño y el padre aseguró a su nueva pareja que el pequeño se puso muy pesado, incluso amenazando con llorar si no lo comía. El niño le dijo que lo había comprado él con su dinero (no sabe la testigo de donde lo sacó pues el dinero del niño estaba en una hucha en casa del perjudicado), aunque los pequeños, al ser menores, no fueron citados a comparecer en sala. Pero se escuchó en sala la prueba preconstituida de la exploración del menor (declaración sin abogados delante) en la que aseguró que su madre le dio el chocolate y que le dijo que se asegurase de que su padre lo comiera y que él ni lo probara.

Los forenses manifestaron en el juicio que la sospechosa tuvo que planificar necesiariamente los hechos, que tiene una personalidad muy manipuladora y que tuvo un comportamiento incluso algo agresivo en algunos momentos de su entrevista con ellos.

La condena incluye una orden de alejamiento por 22 años y la pérdida de la patria potestad.

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