Las licitaciones desiertas lastran el arranque de la obra pública
La falta de rentabilidad está detrás del déficit, que en León alcanza las mayores cotas de ineficacia con 7 licitaciones desiertas por valor de 2.07 millones de euros

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c. f. a. | león
? El primer trimestre de 2025 ha arrancado con un nuevo tropiezo en la contratación pública de Castilla y León. Un total de 35 proyectos de obra quedaron desiertos entre enero y marzo al no encontrar ninguna empresa interesada en su ejecución, lo que ha dejado sin movilizar 10,44 millones de euros en las arcas de las administraciones, según datos provisionales de la Cámara de Contratistas de Castilla y León. Este fenómeno, que ya venía repitiéndose en ejercicios anteriores, cobra un nuevo matiz en un contexto marcado por la caída de la inversión. Aunque han salido a concurso más obras que en 2024, el presupuesto destinado a ellas ha sido notablemente inferior. En total, se licitaron 535 proyectos por 347,9 millones de euros, lo que representa un retroceso del 41% respecto al mismo periodo del año pasado.
La falta de rentabilidad es una de las causas principales que explican este repunte de licitaciones desiertas. En especial, las administraciones locales —ayuntamientos y diputaciones— están encontrando serias dificultades para atraer a empresas constructoras, debido a que muchas de estas obras se sitúan en zonas rurales alejadas de los centros logísticos, lo que incrementa los costes operativos. De hecho, 19 de los 35 concursos fallidos correspondieron a entidades locales, por un total de 3,7 millones de euros. La Junta de Castilla y León registró nueve proyectos desiertos por valor de 5,49 millones, mientras que la Administración General del Estado acumuló siete sin adjudicar por 1,2 millones. El problema no es nuevo: en 2024 se contabilizaron 208 licitaciones sin ofertas, lo que impidió movilizar más de 41 millones de euros en obra pública.
León y Salamanca, las más afectadas
Por provincias, León y Salamanca lideran la estadística de concursos fallidos. León cerró el trimestre con siete licitaciones desiertas por valor de 2,07 millones de euros, mientras que Salamanca registró seis por un importe más elevado, de 3,78 millones.
Otras provincias también se vieron afectadas: Palencia tuvo cinco concursos sin adjudicatario (1,7 millones); Valladolid, cuatro (1,22 millones); Burgos, tres (485.721 euros); Segovia y Zamora, dos cada una; y Ávila y Soria, una respectivamente.
Entre las obras destacadas que no encontraron empresa figuran la construcción de 27 viviendas protegidas en Santa Marta de Tormes (3,21 millones), la rehabilitación de la «Casa de las Monjas» en San Miguel de Dueñas (León), o la reforma de una Unidad de Custodia Hospitalaria en el Hospital Santa Bárbara de Soria. Pese a los intentos por dinamizar el sector, la licitación pública en Castilla y León sigue sufriendo una contracción. En los tres primeros meses del año, las administraciones destinaron 347,9 millones de euros, un 41% menos que en el mismo periodo de 2024.
Por administraciones, la Junta lideró la inversión con 165,6 millones (47,6% del total), seguida por el Estado, que licitó por valor de 100 millones. Las entidades locales se quedaron en 82,3 millones. En comparación con el año anterior, el mayor descenso lo protagonizó la Administración General del Estado, que redujo sus inversiones en un 66,7%.
A nivel provincial, solo tres territorios lograron aumentar la inversión en obra pública. Ávila registró un notable incremento del 96,1%, hasta los 51,4 millones de euros; Burgos creció un 24,1%, hasta los 54,7 millones; y Zamora subió un 41,4%, hasta los 17,8 millones.
El resto sufrió importantes caídas: León (-78,5%), Palencia (-46,6%), Salamanca (-34,3%), Segovia (-40,8%), Soria (-30,5%) y Valladolid (-53,5%). La partida sin provincializar también descendió un 57,1%, quedando en 26,2 millones.
Perspectivas inciertas La continuidad de los presupuestos prorrogados tanto del Estado como de la Junta de Castilla y León por segundo año consecutivo no augura una recuperación inmediata. Si bien tradicionalmente las administraciones tienden a acelerar la ejecución presupuestaria en la segunda mitad del año, la tendencia actual despierta inquietud en el sector de la construcción.
Las constructoras advierten de que, sin una actualización de precios y una planificación más realista de las licitaciones, el riesgo de concursos desiertos seguirá latente, especialmente en el medio rural.