El alicatado del puerto incentiva el uso del peaje entre León y Asturias
Las estrecheces se extienden desde ayer a la N-630 y condicionan el paso hasta agosto. Los arreglos entre Villamanín y Pajares planifican paso alternativo en 12 kilómetros

Enlaces a la autopista entre León y Asturias.
Las estrecheces se vuelven típicas en las comunicaciones entre León y Asturias; a la consolidada en la AP-66, después del derrumbe y embudo en la autopista de pago, el corte total del vial el pasado otoño, el paso por Pajares y la Tercia saluda un nuevo inconveniente de carácter temporal que añade obstáculos a los ya habituales de la orografía. Desde ayer, la fluidez no es posible a lo largo de los últimos doce kilómetros de la vertiente leonesa de la N-630, que por actuaciones de mantenimiento, recoge cortes alternativos en lo que supone la principal vía de comunicación entre León y el Principado de Asturias al margen de la autopista de pago; los ajustes convivirán los próximos dos meses con los usuarios de la carretera y, además, con el filtro que recorta la velocidad por la autopista, con motivo de las precauciones impuestas por motivos de seguridad en las rampas del valle del Huerna.
Los cortes previstos para la secuencia kilométrica del 87 al 99, según remarcó el ministerio de la obra pública, que sufraga la operación de mantenimiento que supondrá arreglar por valor de diez millones de euros. El plan no anima a elegir este itinerario para completar un trayecto León-Asturias, casi siempre sobrado de inconvenientes en el asfalto; desde ayer se pueden suceder los cortes y pasos alternativos en trechos de un kilómetro por ese tramo pendiente de alicatado de la estructura. Se van a posibilitar gracias semáforos móviles y otro tipo de advertencia, señalistas, según expresa el propio Gobierno en el aviso que dio sobre este proceso. No será para un rato. Se impone un plazo amplio de arreglos; lo que supone que hasta mediados de agosto se va a mantener esta condición de provisionalidad por el tramo más alto de la carretera que surca el valle del Bernesga; los pasos alternativos vienen a incentivar la lección del peaje para la comunicación entre León y Asturias. Justo, para reencontrarse con otro paso estrecho entre los dos territorios del cordal, que desde el pasado noviembre vive colgado de la previsión de la retirada de las rocas que amenazan la integridad de los cuatro carriles de peaje, luego de aquel derrumbe que sobrevino sobre la normalidad diaria de la autopista. De paso estrecho a paso estrecho, que en la vía del alta capacidad de pago tendrá un desenlace más alejado. Se acaba de adjudicar una obra de retirada del desprendimiento que ocupará al menos los próximos quince meses a los operarios de la empresa que asume el reto de despejar la rampa.
Desde la reapertura, la AP-66 impone condiciones extraordinarias a la circulación, entre ellas la limitación de la velocidad a mínimos que se alejan de los topes permitidos en una autopista; corsés que luego no se trasladan a la tarifa que se paga por circular entre León y Asturias. Así se mantendrá, al menos a medio plazo, hasta que desaparezca el material que acota el paso a dos carriles de subida y uno de bajada, según se recuperó de forma circunstancial por un pasillo de más de trescientos metros por que se sortea el escombro de piedra y tierra que se escapó ladera abajo, hasta poner en riesgo la seguridad vial en la autopista.
Después de medio año sobre esta horma, el tráfico recurrente que volvió a saturar Pajares como en las épocas de los años 80, se acostumbró al refugio de la vía pese al inconveniente de la estrechez; la alternativa de la carretera nacional en el paso por Pajares tiene un pico estacional que coincide con la llegada del tiempo primaveral o veraniego, menos arriesgado a las inclemencias climatológicas que invitan a descartar el puerto. Los próximos tres meses ponen en juego una nueva prueba para los conductores; o el paso estrecho de la autopista o el paso estrecho de la carretera nacional. Nunca faltan alicientes para el conductor que transita entre Asturias y León, incentivado esta vez por evitar cortes intermitentes a costa de pagar la autopista.