La instalación, valorada en 100.000 €, apenas tuvo uso desde su estreno en 2010
El Musac de León desmonta el parque infantil que se ideó como una obra de arte

Arriba, la imagen del terreno libre en el que estaba el parque del Musac.
La Reacción en cadena con efecto variable de hacer cruzar un parque infantil en barco desde Sao Paulo, con los 30.000 euros de los portes abonados por el Ministerio de Brasil, ha terminado por hacerlo desaparecer de León. Quince años después de que se instalara, donado por la artista argentina Carla Zaccagnini, el Museo de Arte Contemporáneo (Musac) ha terminado por desmontar de sus alrededores la instalación, valorada en 100.000 euros, sin que la acción del balancín, el impulso de los columpios y el movimiento del gira-gira consiguiera que manase el agua de la fuente más allá de un puñadín de días.
La obra de arte conceptual desaparece del paisaje en el que se asentó en septiembre de 2010. La idea «loca» de hacer «cruzar un parque por el océano» Atlántico desde Brasil, como reconocía la artista, se fundió apenas inaugurado el equipamiento, en el que el Musac invirtió los 15.000 euros de la obra civil planteada por el arquitecto Paulo Massón a partir de los elementos diseñados por Daniel Díez.
Pero la instalación, que se había presentado en la Bienal de Sao Paulo de 2008, tuvo que cerrarse a los pocos días de su estreno a la sombra de las cristaleras del Musac. El relente de las heladas leonesas, todavía en otoño, provocó que el agua no llegara hasta el surtidor de la fuente y amenazara con reventar las tuberías, mientras los columpios, las hamacas y otros elementos de juego se averiaban ante lo que los entonces responsables del museo calificaron como un «asalto» de decenas de usuarios que los «maltrataron».
Los intentos por aclimatar el parque infantil a León no funcionar. Ante los problemas reiterados, el Musac optó por inutilizar el mecanismo de las tuberías durante seis meses al año, desde octubre hasta mayo, tras varias reparaciones que no lograron que la Reacción en cadena con efecto variable mostrara a los pequeños, ni a los mayores, cómo su movimiento tenía el efecto de hacer manar el agua por el caño de la fuente.

El parque del Musac se estrenó a finales de septiembre de 2010.
El parque quedó marginado a la orilla del Musac, abandonado por los usuarios, hasta que el Ayuntamiento de León lo sentenció. Los técnicos municipales firmaron un informe en el que se detallaba que no cumplía la normativa europea, exigida para todas las instalaciones infantiles, y decretó que se clausurase por el posible peligro para los usuarios, como sucedió con otros casos similares, como el de Pocoyó en Papalaguinda o más adelante el de la carretera de Asturias en el alto de Cantamilanos.
El cierre dejó la obra de arte arrumbada en el exterior del museo, sin uso ni funcionalidad, más allá de su asentamiento como paisaje. Aunque en coincidencia con los trabajos de reurbanización del entorno, cuya factura de 628.095 euros cofinanciaron el Ayuntamiento y la Junta, el Musac aprovechó para ejecutar a su vez por su cuenta la retirada definitiva del parque infantil de la artista Carla Zaccagnini, aunque con los planos y modelo de producción inventariado por si, en un futuro, decide reubicarse o cederse.
La huella que deja se aprecia por la tierra en la que descollan ahora pequeñas briznas de hierba. Ahí hubo una obra de arte conceptual que pasó por un parque infantil.