«Sólo puedes embarcarte en un negocio que te ilusione, para echarle valor cuando hace falta"

GUSTAVO POSTIGO BRIZ Empresario de la Plaza de Toros de LeónAcompañó a su padre a comprar en La Gitana la plaza de toros de León. Era una jungla de árboles y abandono que enfrentaron con empeño. No sólo taurino. En el Parque triunfaron Kravitz, Dylan. Cohen, BB King, Iglesias,...

Gustavo Postigo, en la plaza de toros del Parque.Virginia Moran

León

Creado:

Actualizado:

Se define como boticario, que lo es. Como es amante del arte en tantos frentes que su atención, su intuición y su coleccionismo desborda un irrefrenable torrente de proyectos y de telares. Es un bohemio atrapado en el quehacer de un empresario. O un empresario que deja volar sus ansias bohemias. Tuvo un excelente maestro. Un padre funcionario de Hacienda que manejó como nadie los hilos de los espectáculos, especialmente los taurinos. Que poseía la misma habilidad en el tejemaneje de las cuentas en el callejón que en los poemas que desgranaba. Apasionado, soñador nada loco que cuadraba las cuentas de lo imposible. Enamorado de León, a la que devolvió su plaza y una feria como nunca pudo imaginarse. Esa estela, la de Gustavo Postigo Santamaría, es la que sigue Gustavo Postigo Briz en la polifacética agenda del coso del Parque. «Pero es una plaza de toros. Por encima de todo».

El Gustavo entre el padre y el abuelo funcionarios de Hacienda y el hijo «también boticario» (y otro ingeniero) es un apasionado del birlibirloque desde niño. A los 12 años sus amigos le regalaron una bureta con la que «hacía experimentos» en el baño, y «explotaba cosas» en las escaleras de la casa familiar. Su cabeza sigue bullendo como entonces. Con la máxima aprendida desde niño: «A mi padre el jaleo empresarial le volvía loco, pero sólo de lo que le gustaba. Siempre decía que teníamos que centrarnos en lo que nos gusta. Porque si en un momento dado hay que poner todo sobre la mesa, si te gusta lo pones, si no, ni hablar».

Ya enredaba Postigo padre desde hacía tiempo en los toros en Segovia, donde compró la mitad que Palomo Linares tenía en la plaza, cuando fijó su olfato en el coso leonés, propiedad de la Fundación Monasterio, en ruina y sin feria desde hacía años. «Vinimos en taxi, quedamos en La Gitana. Habían hablado por teléfono y firmamos, ni siquiera había visto la plaza por dentro. Cuando entramos había árboles crecidos en el ruedo, las puertas no abrían, todo estaba desconchado,... Le dije que nos habíamos equivocado. Me miró con esos ojos que hacían callar y me dijo: ‘No tienes ni puta idea’. Y era así. En la plaza parecía que había caído la bomba atómica, pero él ya tenía su plan trazado. Jamás puso tanta ilusión en una plaza como en la de León».

¿Por qué? «Porque le gustaba el carácter leonés, su gente. Él fue uno de los defensores de Segovia Sola, frente a Martín Villa y García de Enterría. Se hizo colega de los de León Solo». El Gustavo de hoy sigue el proyecto porque ama el ambiente de toros, la gente, «mis amigos de León. Estoy muy cómodo aquí».

Aunque los tiempos, también en la empresa taurina, han cambiado mucho. «Yo defiendo, ya no hay capacidad de atacar. Hay que entender el negocio de otra manera». En lo taurino, lo dejó en manos de la casa Matilla, aunque «negociamos, siempre hay condiciones». Este año, Morante de la Puebla, que ha estallado en el inicio de temporada y llega al Parque en su mejor momento.

La cubierta móvil de la plaza y sus asientos azules fueron pioneros en su tiempo. Y abrieron el inmueble a otros muchos usos. Porque no es fácil mantener y rentabilidad un edificio de estas características. «Ahora hay Palacio de Exposiciones, Auditorio,... Y pequeños cines y locales, para organizar actos de todo tipo. Y esta plaza se concibió arquitectónicamente con un concepto adelantado a su tiempo, es de 1948 y es la más completa de España: con viviendas para los trabajadores, capacidad para acoger cinco o seis corridas de toros en los corrales, almacenes que durante muchos años se utilizaron por industriales y artesanos,... Incluso se pergeñaron no hace tanto atractivos proyectos de hostelería». De momento albergan la naciente iniciativa de la bodega Doce Tejas, en la que el empresario ha volcado su torrente de entusiasmo.

Recuerda Gustavo Postigo lo que la plaza del Parque ha supuesto para espectáculos históricos en León, más allá de las ferias que colocaron a la capital en el meollo del calendario taurino nacional. «Aquí han actuado Lenny Kravitz, Bob Dylan, BB King, Leonard Cohen, Julio Iglesias,... Las máximas figuras, y caben 11.000 personas. Ahora eso es muy complicado, pero no habrá muchas ciudades que hayan contado con todas estas estrellas».

Aunque el empresario insiste en que se están «defendiendo bien. Prácticamente todos los fines de semana acogemos eventos, hay conciertos, y hasta Navidad prácticamente está ocupado. Nos hemos ido adaptando, pero el objetivo siempre es mantener los toros».

Y el arte. Ahí la empresa Postigo ha apostado con entrega por el talento local. Con un concurso de fotografía Memorial Norberto Cabezas que cumple ahora 22 años, exposiciones, carteles pintados por artistas locales,... Ahora incluso grafitis. «El mundo de los toros y el del arte caminan de la mano, no pueden desligarse. Luego está el dicurso de la estética y la ética. No sé en qué proporción tienen que estar. Si la estética es superior a la ética igual nos aburrimos. Si la ética es muy fuerte nos pasamos de miedo, y no se puede tener tanto miedo».

El siempre difícil equilibrio de lo taurino. «En León se dieron los primeros toros, en la Edad Media. Mira si han evollucionado. Cambiar para que todo siga igual. Eso no lo puede imponer un empresario ni un torero, tiene que ser cosa de todos. Pero va a costar».

Cargando contenidos...

Lo que no cambia es lo que quieren sentir los aficionados. «No me gustaban mucho los toros, pero a los 17 años vi a Manolo Vázquez, el viejo, en televisión. ¡Un hombre tan pequeñín haciendo algo tan grande! Y eso te engancha, es lo que quieres ver una y otra vez». Una atracción que le une a la plaza. «Esto es muy personal, vocacional. En la plaza te sientes diferente. Te atrapa». Y Gustavo Postigo le devuelve entusiasmo. «Le pongo mucha ilusión a la vida. La ilusión es fundamental, y yo le pongo mucha».