El Ayuntamiento de León hará negocio con el suelo sobrante de Era del Moro que tapa muralla
El gobierno de Diez saca a subasta su porcentaje del proindiviso por 27.928,54 euros
Editorial | El negocio del alcalde con el patrimonio

El Ayuntamiento posee un 14,5592% del proindiviso de la parcela en la que ya hay cartel de se vende el solar.
En pleno centro de la ciudad, junto a la nueva Ronda Interior y el sector urbanizado de Feve, a la puerta del casco histórico, asomado a una zona ajardinada y con vistas el único monumento romano que queda en pie. Con ese cartel, el Ayuntamiento de León ha decidido apuntarse al negocio de la venta de la parcela que quedó libre en Era del Moro. El gobierno municipal de José Antonio Diez, amparado por el dictamen de los técnicos, ha decidido obviar la reivindicación del resto de partidos políticos que reclamaban que se expropiase la finca para conservar «el actual espacio libre dadas las grandes ventajas que supone para la espectacular vista» de la fortificación. No sólo no la expropiará, sino que saca a subasta el 14,5592% del proindiviso que tiene a su nombre en el registro, donde se apuntan otros tres propietarios.
La postura municipal de enajenación de su porcentaje parte de un tipo mínimo de 27.928,54 euros. Por encima de esta cantidad, se atenderán las ofertas que quieran adquirir este 14,5592% de los 387,90 metros cuadrados de la parcela, después de valorar en 189,29 euros y en 146,43 euros el metro cuadrado para uso residencial y para usos compatibles, respectivamente. Las cifras salen después de establecer que el valor total de la finca es de 335.185,50, pero con el apunte de que existe una «carga de urbanización provisional» estimada en 143.358,04 euros que da como resultado los 191.827,46 euros del total de la superficie.
Las ofertas se atenderán al alza, «en el tipo de licitación no está incluido el impuesto sobre el valor añadido IVA, que será repercutido al adjudicatario al tipo impositivo del 21%» y el único criterio de decisión se acogerá a la más alta que llegue. Aunque, «el resto de copropietarios tendrán derecho de tanteo, es decir, una vez abiertas las ofertas, se les notificará la oferta presentada con el precio más alto para que puedan presentar su opción de compra, igualándola, en cuyo caso se podrán adquirir la propiedad por este derecho de tanteo», como se recoge en la documentación del acto iniciado por el Ayuntamiento, que le ahorra a los otros dueños tener que promoverlo.
La subasta se hace cuando, en la parcela, luce ya desde hace meses un cartel en el que se anuncia que «se vende solar» con la apostilla de que tiene espacio para la construcción de «12 viviendas más bajos». No tiene que reservar espacio alguno para zona verde, porque ya se contabiliza como tal el ajardinamiento, sino que puede ocupar la superficie total para levantar un edificio de cuatro alturas, al mismo nivel que las colindantes, más la baja en la que queda la opción de venderlo para uso comercial o administrativo.
La edificación supera con creces la casa de planta baja que había. El inmueble lo demolieron los propietarios al rebufo de la urbanización de Era del Moro, después de décadas de espera para que el Ayuntamiento de León recuperara el espacio entre las nuevas edificaciones y el monumento romano; un entorno que, como advierte el historiador Alejandro Valderas, en buena parte pertenecía de manera histórica al consistorio, pero que cedió como huertas a trabajadores municipales, quienes con el tiempo asentaron la propiedad.
UPL y PP reclamaron que se expropiara la parcela, después de que se invirtiera en crear un jardín que pusiera en valor la muralla romana
Esta costumbre incidió en «el error» de permitir «una nueva construcción como se hizo en el resto del entorno de la Era del Moro con vuelta a Ramón y Cajal, que impide la espectacular visión desde todos los ángulos de la muralla romana», como defendían UPL y PP en la propuesta que presentaron. En su planteamiento, exhortaban al equipo de gobierno a expropiar porque, «en caso contrario, quedaría constreñida por una construcción de corte moderno que incluso chocaría con el entorno amurallado». ««La opinión ciudadana y la de colectivos defensores del patrimonio aconseja y reclama que no se realice ninguna edificación, sino que se conserve el actual espacio libre dadas las grandes ventajas que supone para la visualización del monumento», remarcaban los grupos de la oposición.
La parcela suma 378,9 metros cuadrados en los que se pueden levantar cuatro pisos, con 12 viviendas en total, más los bajos comerciales
Pero en contra de esta postura, el equipo de gobierno se apoyó en el informe que solicitaron a los técnicos. El documento reseña que, «conforme al planeamiento vigente, la expropiación de la finca no estaría amparada por razones de la ordenación urbanística», lo que implicaría que no contase con «la declaración de utilidad pública o interés social y la necesidad de ocupación de los bienes y derechos correspondientes».
Los técnicos exponen además que, «salvo en la zona del estrechamiento que provoca la conservación del molino Sidrón, dentro del nuevo jardín de la Era del Moro, queda garantizada una separación entre las edificaciones exteriores y la muralla, que varía entre los 22 y los 28 metros, medidos perpendicularmente a los lienzos, lo que garantiza visiones y perspectivas adecuadas» del monumento. Este criterio lo amplían además con el apunte de que ven «conveniente ejecutar la construcción de la edificación con un doble objetivo: el principal de ejecutar el cierre arquitectónico de la propia manzana y el complementario de fijar población». Como añadido, aconsejan que «se convoque un concurso de ideas de proyectos de acuerdo con el resto de los propietarios».