El Procurador pide que la Policía Local multe por beber y gritar en la calle La Paloma
La resolución defiende la calidad de vida de los vecinos del tramo, foco de la diversión nocturna. El Común insta al Ayuntamiento a intensificar la vigilancia e inspecciones a consumidores y locales de ocio
La Paloma concentra numerosos locales de ocio nocturnos.
La Policía Local de León deberá denunciar a las personas que consuman bebidas alcohólicas en la calle y a los establecimientos de ocio que las dispenses, y el Ayuntamiento de la capital imponer las sanciones correspondientes; y además tendrán que intensificarse la vigilancia y las inspecciones para «minimizar las molestias y los daños sufridos por los vecinos» debido a la «aglomeración de público durante las noches de los jueves y los fines de semana». Así consta en la resolución hecha pública por el Procurador del Común, como respuesta a la denuncia de los vecinos de la calle La Paloma, en el Barrio Húmedo, donde se ubican varios locales de ocio nocturno.
El Común exige también al Ayuntamiento que tome medidas para que en horario nocturno no estén abiertos los toldos de los bares musicales que están en la calle, ya que favorecen la concentración de consumidores en la calle con el incremento del ruido que impide el descanso de los vecinos.
La resolución pretende que el Ayuntamiento tome las medidas, que por otra parte son una oblicación legal, para «asegurar el derecho al descanso de los vecinos del entorno de la calle La Paloma», según recoge no sólo la normativa local y autonómica sino que establece la doctrina del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, que advierte que en casos especiales de gravedad el daño ambiental pone en peligro la salud de las personas. Y puede atentar contra su derecho al respeto a la vida privada y familiar, y al disfrute de su domicilio según establece el Convenio de Roma.
La actuación del procurador atiende a la petición de vecinos de la calle de intervenir para erradicar molestias, que «se han agravado por la apertura de toldos de los locales de ocio nocturno, lo que favorece la presencia de sus clientes en el exterior».
Durante la investigación realizada el Ayuntamiento de León reconoció que tenía conocimiento de los hechos, ya que la denuncia se había remitido también a la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, que había solicitado la colaboración de la Policía Local para inspeccionar si los establecimientos de la calle La Paloma cumplen el horario de cierre fijado, ya que esto es competencia de la administración autonómica. Y que no se consuma alcohol en la calle, y eso es competencia municipal.
La Policía Local comunicó que en los cuatro primeros meses de 2024 se habían formulado seis propuestas de sanciones y realizado 41 intervenciones en la zona, «intensificando la vigilancia y el control del cumplimiento de la normativa». Y que pretendían hacer cumplir la ordenanza de convivencia en relación a la producción de ruidos y molestias, la realización de necesidades fisiológicas en la calle o el consumo de alcohol en la vía pública. Los propios agentes apuntaron que esta calle «es un punto de conflicto entre los vecinos, los establecimientos y los usuarios». Y reconocían que los toldos intensifican la ocupación de la calle.
La argumentación jurídica de la resolución defiende que la contaminación acústica puede vulnerar los derechos constitucionales de los ciudadanos, y la exposición prolongada a niveles elevados de ruidos causar problemas de salud.
Además el consumo de alcohol en la calle está prohibido en la normativa autonómica y son los ayuntamientos los que deben hacer cumplirla. Se recoge también en la ordenanza municipal, y son los ayuntamientos los que deben hacerla cumplir, incluso con la colaboración de la Policía Nacional si es necesario; aunque es la Policía Local la encargada de realizar las denuncias.