Diario de León

Los pasos a nivel sujetan la vía entre León y Ponferrada en el siglo pasado

Vecinos y asociaciones ferroviarias denuncian el abandono de los cruces
Las carencias estructurales arruinan el enlace que fue esencial para el noroeste

Viandantes cruzan el paso a nivel de Veguellina.

Viandantes cruzan el paso a nivel de Veguellina.ángelopez

Luis Urdiales
León

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La conexión por tren entre León y Ponferrada pasó de bastión ferroviario del noroeste a paradigma de la desinversión y el abandono. Los pasos a nivel que salpican la línea se suman a esta resta de continua de elementos han dejado anclada una línea, hasta hace un cuarto de siglo referente territorial. El paso a nivel aporta la medida a la eficiencia de una línea de tren entre ese término tan manido de la conectividad. Puede acudir de testigo de cargo a esta circunstancia el filtro en mitad de las vías de Veguellina, que vecinos y asociaciones ferroviarias señalan por su situación irregular frente a los parámetros de seguridad que deben medir estas estructuras. A estas alturas de 2025, se prepara ya un documento de amparo ante el Procurador del Común para conseguir revertir esa situación que encorseta la fluidez en uno de los puntos más peligrosos para la convivencia del tren y los vecinos que comparten su trayecto. El encuentro del tren con Veguellina de Órbigo debería atenderse con dos bandas de acera; la carencia ya abre una duda sobre la responsabilidad en caso de producirse un accidente en ese punto, que tampoco está asistido por el molde de los strail, el tapete de goma o caucho, que acomoda el salto de los vehículos entre los raíles sin someterse a un traqueteo, además de aumentar el perímetro del paso y extender dos metros de valla.

El bosque legal del paso a nivel de Veguellina no impide ver entre el resto de los árboles de la estructura, que suele citarse entre los referentes de conexión clave del ramal noroeste del Corredor Atlántico; en los pasos a nivel que jalonan el trecho del antiguo soporte del tren en la periferia oeste del país se refleja lo que perdió la provincia de León al quedarse fuera de la traza de la alta velocidad a Galicia. Pasos a nivel contra trenes que esperan a los de última generación para no dejar hemipléjica y mutilada la conexión ferroviaria a la mitad del territorio leonés entre cruces sin resolver con barreras, ni sonería. En el mismo municipio de Villarejo, en un trecho cercano, se suceden todos los tipos de ejemplo posibles con estas estructuras de permeabilidad del tren, que avanza por una senda sin aislar desde el mismo momento en el que abandona para capital leonesa por la bifurcación. Cruces abiertos contra vías de servicio agrícola por las que atraviesa maquinaria; otros, con complicaciones de visibilidad, mientras describe ese giro completo para saltar de la vega del Órbigo al Tuerto, y sortea esas dificultades que añaden corsés a la conexión en puntos Barrientos o Magaz, antes de emprender ese tramo de contingencia del antes y después de Brañuelas, del antes y después del Manzanal. Entre todas las promesas que regalan futuro para la vía salen referencias a los apartaderos, el ajuste a las exigencias competitivas para las composiciones de 750 metros, que mantiene encendida la vela del movimiento de mercancías. Ese es el aliento. Un objetivo que está pendiente del boletín oficial del Estado y de partidas presupuestarias capaces de poner la que fue vía principal para recorrer el noroeste al día con la inversión que pesa en las carencias estructurales. El título de aspirante a Corredor Atlántico se topa con una secuencia de pasos a nivel que colocan el enlace al frente de la lista de la red menos competitiva del mapa ferroviario español. Otro lastre para las comunicaciones en León.

Imagen del paso a nivel en la línea León-Poferrada.

Imagen del paso a nivel en la línea León-Poferrada.ángelopez

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