El Parque Tecnológico multiplica el empleo y refuerza un ecosistema «más completo» en León
El número de trabajadores se dispara un 60% desde la pandemia y mantiene el aumento de contrataciones. El sector químico y farmacéutico gana peso y suma la mayor parte de las inversiones actuales

En cuatro años el empleo en el parque ha crecido un 60%.
La evolución del Parque Tecnológico de León, sobre todo desde la pandemia, «refuerza la idea de un ecosistema cada vez más completo y diversificado». En el que el empleo aumenta de forma sustancial y también se amplía el número de empresas, pero sobre todo la inversión y la expansión de las que ya están instaladas. Y todo ello a la espera de que definitivamente se desarrolle la ampliación, que permitirá al fin la expansión de la infraestructura que acumula buena parte de las industrias más punteras de la provincia.
La evolución del empleo en el parque, sobre todo a partir de 2020, es uno de los datos más significativos que destaca el Consejo Económico y Social de Castilla y León (CesCyL) a la hora de analizar la evolución de las dos infraestructuras de este tipo activas en la Comunidad. El otro es el de Boecillo, en Valladolid, sensiblemente más grande en empleo pero sobre todo en número de empresas, y que parece atravesar un límite de iniciativas, fluctuantes en los últimos años. Y años son ya los que lleva esperando el anunciado parque de Burgos, «aún en fase de desarrollo». Y bloqueado desde hace demasiado tiempo, a pesar de que el proyecto supone la mayor superficie de las tres sedes tecnológicas planteadas en Castilla y León: 124 hectáreas, más que las 118 de Boecillo y casi cuatro veces más que el de León (34), que espera ahora el inicio de las ansiadas obras de ampliación.
El caso es que el Parque Tecnológico de León suma a finales de 2024 un total de 2.231 empleos en las 42 empresas (43 ya, según el balance de la propia infraestructura) instaladas actualmente. Son ocho más que las que había en 2020, pero el empleo se ha multiplicado en casi un 60%, ya que justo después de la pandemia eran 1.396 los empleos directos de las empresas. Otro dato destacable del crecimiento es el empleo directo en las compañías de servicios instaladas en el parque, que ha pasado de 69 a 94 personas, y da idea de la creciente demanda de apoyo de los negocios instalados.
En el caso de los trabajos en las empresas, destacar que la edad media de los empleados es de 35 años y que más de la mitad tienen una titulación universitaria en la que desarrollan su carrera profesional. Y es el sector químico y farmacéutico el que más empleo y facturación genera (y donde se concentran los grandes proyectos inversores de futuro); seguido de las empresas de tecnologías de la comunicación y de las ingenierías. Esa es la especialización de un conglomerado de sociedades punteras que en conjunto esperan superar en poco tiempo una facturación conjunta que rondará los 300 millones de euros.
En el otro gran parque tecnológico autómico, el de Boecillo, el número de empresas a finales de 2024 es de 74, según el CesCyL, frente a las 91 que acogía en 2020. El número de empleos es sin embargo similar, 3.753 directos, apenas unos 250 menos que entonces. Y de ellos 305 son de empresas de servicios. Eso sí, ademas de dos centros tecnológicos (frente a uno de León) en Boecillo esá la Incubadora de Empresas Biotecnológicas (Bioincubadora), que tiene 10 startups; el clúster Vitartis, la Unidad de Astrobiología de la Universidad de Valladolid y las oficinas del Csic.
A punto de comenzar las obras para la ampliación
Plan para medicamentos críticos
Un encuentro en el que se destacó la importancia de conseguir la soberanía productiva en medicamentos esenciales, críticos para la seguridad sanitaria de Europa. Para ello es fundamental la reforma legislativa que propone un marco de incentivos que premiarán a las empresas que inviertan en mejorar tanto sus procesos productivos como la capacidad de fabricación de medicamentos críticos. Según destacan los expertos, el objetivo es reducir la dependencia del exterior, sobre todo de Asia, en los próximos 15 años.
Sin embargo, las empresas advierten de la «falta de condiciones equitativas»: la normativa ambiental y las condiciones laborales son menos exigentes fuera de la UE, lo que «se traduce en costes de producción mucho más bajos y una competencia desleal para los fabricantes europeos». Y eso obliga a importar ingredientes activos farmacéuticos, sobre todo de India. Además el encuentro abogó por proteger la innovación tecnológica, regulando la propiedad industrial.
El sector valora el plan europeo de contingencia para medicamentos críticos, pero exige en la necesidad de facilitar infraestructuras y mejorar la competitividad de las empresas locales.
En cuanto a la sostenibilidad, la exigencia de la normativa europea se ve como una «barrera estructural para competir en igualdad de condiciones» con otros países; y además se demanda más agilidad administrativa.