Los alcaldes de la vía León-Ponferrada piden certezas con el plan de reforma
Los municipios afectados dan el primer paso para conocer la postura oficial del Gobierno. Movimiento para frenar el declive en el enlace y reivindicar una reforma que garantice el futuro

Una vista parcial de la vía León-Ponferrada.
Alcaldes de términos municipales que cruza la línea de ferrocarril entre León y Ponferrada acaban de dar el primero de un puñado de pasos dirigidos a encontrar certidumbres sobre la reforma pendiente del trazado.
Una reunión que convocó a una decena de participantes, entre ayuntamientos y colectivos técnicos y asociaciones ferroviarias interesadas en la reforma de esta estructura, para que esta vertiente no pierda el último baluarte que le queda en legado de aquel enlace de referencia del bastión ferroviario del noroeste, diluido a la vez que el gobierno decidió llevar la plataforma de alta velocidad a Galicia por la puerta de Zamora. El movimiento de los municipios leoneses enlazado por este ferrocarril está encaminado a despejar las incógnitas que nublan el futuro de la conexión.
Primero, por las diferentes versiones sobre las condiciones de reforma que aplicará el Gobierno en la traza, incompatibles en todo caso con la variante del Manzanal, que exige una conexión competitiva. Los ayuntamientos que asistieron a la reunión buscan certezas entre la variedad de interpretaciones técnicas y presupuestarias que desliza desde el ministerio de la obra pública, y la orientación de las consultoras a las que ha encargado evaluar los posibles proyectos para invertir el declive que atraviesa sobre la antigua conexión ferroviaria León-Galicia.
Uno de los principales escollos para los responsables municipales es comprender el boceto sobre los apartaderos que se pretende construir con el fin de dar cabida a los convoyes ferroviarios más competitivos, con una longitud de 750 metros, y que van a terminar por troquelar la estructura actual con efectos severos en la disposición actual de muchas estaciones; el unico asidero que mantienen las localidades leonesas de la mitad oeste de León con el ferrocarril. Los apartaderos para grandes mercantes se ofrecen como testigos de cargo sobre el asunto que va a limitar la intervención en esta conexión a una mera reforma, alejada de la alternativa de la variante de Manzanal, que defienden un futuro para esta vía a medio y largo plazo.
Hay ayuntamientos leoneses que acaban de conocer de forma oficiosa que su interacción con la León-Ponferrada desaparecería sobre algunos de los borradores de proyecto que se manejan para la reforma. Se añaden a las dudas otras cuestiones pendientes de resolución, como la actualización de los pasos a nivel según la normativa, además de hacer desaparecer algunos cruces que condicionan la seguridad de la circulación en medio de ese concepto de la permeabilidad que flojea en muchos tramos del recorrido.