Diario de León

León emprende una cruzada contra las terrazas de color negro

El Ayuntamiento advierte a los hosteleros sobre la retirada de los elementos

Una terraza desplegada en una calle de León.

Una terraza desplegada en una calle de León.ramiro

Luis Urdiales
León

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La ordenanza de terrazas en la capital leonesa vuelve a entornar la cuenta de resultados de los establecimientos hosteleros de León. La revisión de motivos de la instalación, a las puertas del local, apetecible para una consumición y una charla a la hora del café, del aperitivo o del alterne nocturno, tiene ahora inspiración cromática; los inspectores municipales, que son agentes de la policía local, le han puesto al negro de las terrazas en situación de caza y captura. Hay hosteleros que conocen ya la apertura de expediente porque el tono de los elementos de la terraza se sale de los límites cromáticos del espíritu de la norma, que es la letra pequeña; pocos hosteleros desconocen que un expediente es la antesala de la sanción. El problema es que a estas alturas de campaña, en pleno estío, y con el repertorio de los suministradores agotado por el final de la campaña, encontrar mobiliario para satisfacer la petición municipal resulta una odisea imposible. «Negro, no», replican los agentes, que suelen acudir en pareja a revisar los resortes de esta proyección externa de los bares leoneses, lejos de hacer un agosto este verano. «Negro, no», extienden la explicación ante el gerente del local, que se encoje de hombros ante el corsé que le nubla el final del verano. El criterio se interpreta con cierto tono subjetivo en parte del sector hostelero leonés, que sostiene a base de impuestos una parte relevante de la recaudación de las arcas municipales, entre otras. La sección colores de la nueva ordenanza de las terrazas de la ciudad de León, que lleva más de un año de idas y venidas por trámites administrativos desde que salió del horno del pleno municipal, coloca como «permitidos» los crudos y naturales, entre los que incluye blancos, hueso, arena o beige; el camel, también; y otros tonos de tierra que encuadra entre el concepto de baja saturación; fuera están los reflectantes, los brillos, los colores muy vivos, los vidrios reflectantes, los espejos, los tintados opacos, con el fin de lograr una gama de colores para uniformar el mobiliario exterior. Ese tonito oscuro, si el concepto oscuro queda a criterio del que juzga, tiene los días contados. El barniz se suma a los puntos de la estructura que pasan revista casi a diario, mientras se mide la distancias entre el perímetro de la terraza y la fachada que la ampara; y la distancia de la linde de la acera con la vía exterior, generalmente una calzada, aunque en las avenidas de los barrios leoneses esa convivencia es con el carril bici. El tono negro también se cuestiona en las sombrillas; donde se puntualiza sobre las dimensiones de la marca que patrocina la lona de los telares. Como pase de 20 centímetros, al patíbulo.

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