Diario de León

Déficit de viviendas en León: la capital necesita casi 3.000 más

En provincias como León o Salamanca, donde el envejecimiento poblacional es acusado, la falta de vivienda asequible puede convertirse en un obstáculo

Marta Fernández Jara - Europa Press - Archivo

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Agencias

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Castilla y León arrastra un déficit de 18.210 viviendas acumuladas entre 2021 y 2024, según el último informe sectorial de CaixaBank Research; una carencia estructural que afecta especialmente a las provincias con mayor presión demográfica como Valladolid, Burgos, Salamanca y León, y que está contribuyendo de forma significativa a la tensión en el mercado inmobiliario regional.

El informe alerta de que la falta de oferta residencial está detrás de buena parte del encarecimiento de la vivienda en España.

En concreto, estima que el déficit acumulado de vivienda podría explicar hasta el 39 % del aumento de precios registrado en el país entre 2021 y 2024. En Castilla y León, los precios han subido un 12,9 % en términos nominales desde 2021, aunque con grandes diferencias entre provincias.

Valladolid es la provincia más afectada, con una necesidad de 4.270 viviendas adicionales, lo que representa casi una cuarta parte del déficit regional. Le siguen Burgos (3.058), Salamanca (2.996) y León (2.884). En el grupo intermedio se sitúan Segovia (1.924), Ávila (1.725) y Zamora (649), mientras que Soria (264) y Palencia (440) cierran la lista, aunque con cifras significativas en relación con su tamaño poblacional.

El informe subraya que este déficit no solo responde a la escasa construcción de obra nueva, sino también a la transformación del mercado: el auge del alquiler turístico, la compra por parte de extranjeros no residentes y la reconversión de viviendas secundarias en principales han reducido la disponibilidad de vivienda habitual.

A nivel nacional, el déficit acumulado entre 2021 y 2024 se sitúa entre 515.000 y 765.000 viviendas, según la metodología empleada. Esto equivale al 4% del parque de viviendas principales y representa cerca del 80% de los hogares netos creados en ese periodo. Es decir, solo una de cada cinco nuevas familias ha podido acceder a una vivienda construida en los últimos años.

En este contexto, Castilla y León no es una excepción. Aunque su crecimiento demográfico es más moderado que el de otras comunidades, la falta de oferta en capitales de provincia y zonas con atractivo turístico o de inversión está generando cuellos de botella que se traducen en precios más altos y menor accesibilidad.

Desde el sector promotor se insiste en la necesidad urgente de reducir la burocracia. "No puede ser que la lentitud administrativa frene la construcción de vivienda cuando hay una necesidad social evidente. La vivienda no puede esperar", advierten desde la patronal.

El informe de CaixaBank Research coincide en este diagnóstico: "La oferta de vivienda continúa siendo insuficiente para absorber una demanda que sigue creciendo con fuerza por la formación de nuevos hogares, como resultado sobre todo de los importantes flujos migratorios que está experimentando nuestro país".

El encarecimiento de la vivienda no solo afecta al bolsillo de los compradores, sino que tiene implicaciones más amplias: dificulta la emancipación juvenil, frena la movilidad laboral, reduce la competitividad de los territorios y agrava la desigualdad territorial.

En provincias como León o Salamanca, donde el envejecimiento poblacional es acusado, la falta de vivienda asequible puede convertirse en un obstáculo adicional para atraer talento y fijar población.

Además, el informe advierte de que, si no se revierte esta tendencia, el déficit seguirá creciendo en los próximos años, lo que podría tensionar aún más los precios y dificultar el acceso a la vivienda, especialmente para los colectivos más vulnerables.

CaixaBank Research prevé que en 2025 se visen unas 140.000 viviendas nuevas en toda España, y 150.000 en 2026.

Sin embargo, estas cifras siguen siendo insuficientes frente a una creación de hogares que se mantiene en torno a los 180.000 anuales.

En consecuencia, el déficit no solo no se corregirá, sino que continuará ampliándose, aunque a un ritmo más moderado.

En este escenario, la construcción de vivienda asequible se presenta como una prioridad estratégica para garantizar el derecho a la vivienda y evitar que el mercado inmobiliario se convierta en un factor de exclusión social.

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