Diario de León

Juicio por el crimen de Nochebuena: peritos y forenses apuntan al acusado "que no tiene rasgos psicóticos"

El hijo de la fallecida retira la vista cuando se exponen las fotos de la autopsia de su madre: "Era perfectamente consciente de lo que hacía"

Vista de la sala al inicio de la sesión.

Vista de la sala al inicio de la sesión.MÁZ

Miguel Ángel Zamora
León

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Forenses y peritos han apuntalado esta mañana la tesis de la Fiscalía, que atribuye la autoría del Crimen de Nochebuena al hijo de la víctima. "No tiene rasgos psicóticos, sabía que robar, violar o matar está mal. Era consciente de lo que hacía".

La tercera y penúltima jornada del juicio que se sigue por el sistema del Tribunal del Jurado contra un joven acusado de acabar con la vida de su madre en la Nochebuena de 2022 en el barrio leonés de San Esteban, practicamente ha dejado resuelto el veredicto, a expensas ahora de determinar el grado de imputabilidad del sospechoso. Se pide para él una pena de 24 años de cárcel.

Las forenses han datado la hora de la muerte entre las 21.00 horas del 24 de diciembre y la 1.00 de la mañana del 25 de diciembre, justo las horas en las que la vecina testigo clave aseguró que se había producido la visita del hijo.

La exposición de las fotos de la autopsia ha generado un momento de cierta incomodidad a los ciudadanos que componen el jurado. Más aún al procesado, que visiblemente nervioso, ha bajado la cabeza y ha evitado ver las imágenes del cadáver de su madre.

"El corte en el cuello era mortal de necesidad", han declarado las forenses, que atribuyen la muerte al shock hipovolemico que generó la herida. No tienen claro las profesionales el objeto que se usó para causar la muerte a la víctima "pero el fundamental fue ese", dijeron en referencia al cuenco hallado sobre la cabeza de la víctima.

Por el tipo de lesiones "la víctima intentó huir", según las doctoras. "Recibió primero lesiones en la cara, luego en la espalda y finalmente el corte mortal, que lo sufrió en un ataque por la espalda", relataron. "No tuvo capacidad de huida", explicaron.

A preguntas de la defensa, entraron en debate sobre la posibilidad de que el arma usada para cometer el crimen fuera otra diferente a la sugerida. "Es un objeto cortante y puede haber muchos tipos".

Consultadas por el magistrado presidente, las forenses han confirmado que la víctima trató de escapar "pero no pudo".

El informe psiquiátrico del acusado se basó en dos estudios con entrevistas el 28 de diciembre y el 2 de marzo, poco tiempo después de los hechos. Ha sido el segundo argumento de la mañana. "No tenía rasgos somatológicos, tenía perfecta la capacidad de entender y de actuar. Muestra solo lo que quiere que veamos, pero no tiene rasgos psicóticos. No habla de lo que no quiere". Es importante "más cómo lo dice que lo que dice. A nosotras no nos dijo que sufriera paranoia alguna"

"No estamos de acuerdo con todos los diagnósticos que se han hecho porque el consumo de tóxicos no afectaba a sus capacidades volitivas. Es muy hedonista, no le importan los derechos de los demás, es una persona fría y de poca empatía.

"No se puede diagnosticar un trastorno a un niño porque aún no tiene formada la personalidad", señaló en referencia a las tesis que hablan de problemas de la infancia para el acusado. "Sabía perfectamente que robar, violar o matar está mal. Tenía sus capacidades perfectas para ello. No hay elementos médicos que nos permitan pensar lo contrario. Lo único que sí notamos es su preocupación por quedarse solo".

La defensa abrió un debate sobre el pasado mental del sospechoso y a sus antecedentes familiares: "Puede que le afectara y puede que no. Hay gente que en esas mismas condiciones, reacciona de forma diferente. Él tenía capacidad de decisión perfectamente conservada. Una enfermedad no puede justificar un delito. Él sabía lo que hacía".

Por si había quedado alguna duda, los peritos lofoscópicos identificaron “una huella del dedo índice de la mano derecha “ en la señal que dejó en el frigorífico  el acusado. “ No hay ningún género de duda de que la huella era de él”, sentenciaron. Unas zapatillas encontradas en casa del procesado, que coincidían con las que dejaron la huella en casa de la víctima, tenían sangre de la fallecida. No hizo falta mucho más.

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