El Princesa Sofía festeja 50 años como pilar sanitario con una gala de 400 asistentes el día 15
El pionero edificio de la Diputación, hoy integrado en el Caule, trajo la asistencia de calidad en los setenta. Fue independiente hasta que la necesidad de aunar recursos sanitarios lo integró con Virgen Blanca en 1990

Virgen Blanca y Princesa Sofía estaban separados por una carretera en los setenta.
La historia sanitaria de la provincia no podría entenderse sin el Hospital Princesa Sofía, un gigante de 14 plantas y 470 camas que impulsó la Diputación de León como obra emblemática e innovadora en 1975 cuando los vientos de la atención a los pacientes, sobre todo, de los más desfavorecidos, pasó de manos de los clérigos a las instituciones públicas.
Y ese medio siglo no pasará desapercibido, ya que el próximo sábado día 15, casi 400 personas se reúnen en un céntrico hotel leonés para conmemorar los 50 años de una instalación que marcó un antes y un después. El comité organizador está integrado por 12 profesionales vinculados al antiguo edificio, desde médicos a enfermeras, técnicos, celadores, auxiliares... que ya participaron también en la celebración del cuarto de siglo, en el Chalé del Pozo con mil comensales.
El Princesa Sofía surgió como la evolución lógica de la idea que había conducido a la puesta en marcha del Hospital General en San Antonio Abad, que carecía del espacio físico necesario para permitir el pleno desarrollo de los servicios que necesitaba un centro hospitalario moderno, eficiente y bien dimensionado, que fuese capaz de motivar al cuadro médico y de aportar a la provincia una medicina actualizada y de la máxima calidad asistencial. «Era necesario incrementar el número de camas de hospitalización y completar la dotación de especialidades (Cirugía Vascular, Neurocirugía, Cirugía Plástica y Reconstructora, Coronarias, Medicina Nuclear, Radioterapia ...) para poder ofrecer un modelo de asistencia al más alto nivel», evocan.
Jiménez de la Marina, González del Valle, Abad, Vaquero... el Princesa Sofía ganó fama gracias a neurocirujanos, urólogos, especialistas en cirugía vascular y otros servicios con los que la Seguridad Social, representada en el Hospital Virgen Blanca, aún no soñaba pese a estar frente a frente en los Altos de Nava, separados por una carretera.
El Princesa Sofía no sólo atendía a los trabajadores de la institución provincial y a personas de escasos recursos, sino que también funcionó como una instalación privada por donde «pasaron los prohombres y mujeres de la ciudad, ya que disponía de unas habitaciones muy grandes y con terraza en una esquina», explican. Justo las que hoy ocupan los despachos de los jefes de servicio del Complejo Asistencial Universitario de León, tras la integración de ambos hospitales en 1990 de la mano del Insalud y las faraónicas obras de reforma de 146 millones.
En los setenta, Virgen Blanca no daba abasto y concertó camas con el Princesa. Esos 100 metros de separación se efectuaban en ambulancia hasta sus Urgencias. Y como el Princesa Sofía también pudo comprar el primer TAC, todo un lujo tecnológico de la época, su homólogo del INSS tuvo de nuevo que concertar pruebas con ellos bajo supervisión de un inspector que firmaba cada una. La integración no fue fácil, porque los trabajadores de ambos hospitales tenían su forma de hacer las cosas, pero, según justifican, «el entendimiento y la tolerancia entre las personas hizo que la llama de la discordia se fuera apagando progresivamente».

Sala de maternidad
El 50 aniversario no solo es una efeméride histórica, sino un reconocimiento al papel que el edificio, hoy parte vital del Complejo Asistencial, ha jugado en la salud de cientos de miles de leoneses. La razón de ser del Princesa Sofía fue cubrir la asistencia de todos aquellos ciudadanos que no estaban adscritos al régimen de la Seguridad Social y fue el principal receptor de pacientes de los pueblos de la provincia. Esto generó una estructura particular y anécdotas inolvidables entre los profesionales que recordarán en la comida del día 8. Existió como entidad independiente hasta que la necesidad de racionalizar y unificar los recursos sanitarios desembocó en el proceso de integración con el contiguo Virgen Blanca hace 35 años. Hoy, el edificio que el Gobierno Provincial entregó a la sociedad en 1975, completamente renovado y ampliado, es la columna vertebral del Hospital de León.