Diario de León


El calendario vegetal de Guzmán: 11 años contando historias en verde

Día a día y con la humildad del césped, recuerda que León está vivo y es Cuna del Parlamentarismo. La fecha se cambia cada madrugada

Ubicado en la confluencia de La Condesa y la plaza de Guzmán, supone un mantenimiento continuo del servicio de Jardines.

Ubicado en la confluencia de La Condesa y la plaza de Guzmán, supone un mantenimiento continuo del servicio de Jardines.ángelopez

Pilar Infiesta
León

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Desde un soleado 24 de septiembre de 2014, la plaza de Guzmán viene acogiendo a un inquilino de lo más especial y puntual: el calendario vegetal que honra a León como Cuna del Parlamentarismo. Ese día, la ciudad se vestía de gala para celebrar el reconocimiento de la Unesco a los Decreta de Alfonso IX (1188) como el testimonio documental más antiguo de un sistema parlamentario con participación ciudadana.

En lugar de una estatua más, el Ayuntamiento tuvo una idea ecológica: crear un calendario dinámico, artesanal y, sobre todo, vivo. Inaugurado junto al monumento de los Reyes de León, este contador de días no es digital ni de papel, sino una composición de piedra y césped donde uno o dos operarios del servicio de Jardines, con la precisión de un relojero y la dedicación de un florista, se encarga de cambiar los números y las letras a mano cada madrugada y de adaptar su rostro a los ciclos de la naturaleza.

El calendario sirve así de recordatorio diario de que la historia no tiene por qué estar grabada en mármol; puede crecer sobre el césped y con originalidad.

Dos operarios efectúan el cambio de fecha.

Dos operarios efectúan el cambio de fecha.ANGELOPEZ; Ángelopez

Después de más de once años de sol, lluvia, nieve y viento leonés, el veredicto para este peculiar marcador temporal es «salvado», porque ha cumplido su misión de identidad y orgullo evocando de forma sutil y constante la importancia histórica de León.

Los leoneses lo ven de paso, lo usan como punto de referencia y se ha convertido en un imán para las fotografías de turistas y locales.

En un mundo dominado por las pantallas Led, el gesto de cambiar la fecha a mano emerge como un acto de romanticismo y artesanía que le da un alma única.

«Es un detalle que conecta con el ritmo pausado y humano de la jardinería», admiten fuentes de la adjudicataria del servicio.

Ubicado en la confluencia del Paseo de La Condesa de Sagasta y Guzmán, el reto es que se le asocie con un icónico «nos vemos en el calendario», al igual que ya funciona el «quedamos en el reloj» de Santo Domingo.

El «mantenimiento es constante», remarcan.

Un calendario vegetal exige un compromiso diario. El césped debe estar perfecto, los números deben encajar y la placa conmemorativa necesita lucir impecable.

Esto supone un esfuerzo continuo para el servicio de Jardines, especialmente en épocas de sequía o de mucho frío. Por su propia naturaleza vegetal, es sensible al pisoteo o a los actos vandálicos, aunque afortunadamente estos han constituido una excepción y se ha podido mantener la belleza de la hierba en un entorno transitado.

Más allá de la fecha que marque hoy, 10 de noviembre, el calendario vegetal funciona como una joya urbana que equilibra la tradición histórica con un toque de frescura y sostenibilidad.

Ha demostrado ser una idea acertada, manteniendo su encanto y cumpliendo su rol como sutil embajador de la Cuna del Parlamentarismo.

Es la prueba de que a veces, los monumentos más sencillos y vivos son los que mejor resisten el paso del tiempo. Día a día y con la humildad del césped, recuerda a los ciudadanos dónde están y la importancia de dónde vienen. El trabajo constante es lo que garantiza su frescura y su aspecto de recién plantado.

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