Diario de León

La AP-66 necesita explosivos para mover 110.000 metros cúbicos de roca tras el derrumbe

La cantidad a reestructurar en una de las zonas más abruptas de la Cordillera Cantábrica entre León y Asturias es equivalente a 110 millones de litros.

Estado en el que quedó la autopista tras el derrumbe.

Estado en el que quedó la autopista tras el derrumbe.dl

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

La reparación de la autopista del Huerna (AP-66), principal vía de comunicación entre León y Asturias, avanza con un plan técnico que incluirá el uso de explosivos y el movimiento de más de 110.000 metros cúbicos de roca en una abrupta zona de la Cordillera Cantábrica, el equivalencia a 110 millones de litros. El Gobierno ha detallado las actuaciones necesarias para restablecer la traza original tras el desprendimiento ocurrido el 10 de noviembre de 2024, que afectó a los cuatro carriles de esta infraestructura estratégica y obligó a desviar todo el tráfico por el puerto de Pajares (N-630).

Según la respuesta escrita dirigida a las diputadas del PP por León, Silvia Franco González y Ester Muñoz de la Iglesia, la solución técnica adoptada se basa en un reperfilado progresivo del talud, iniciando las labores desde la parte superior y descendiendo en bancos de cinco metros de altura. Esta compleja intervención contempla el empleo de explosivos controlados con apoyo de maquinaria pesada, en una operación que busca garantizar la estabilidad definitiva de la zona afectada.

El Ejecutivo ha confirmado que, paralelamente a la habilitación del desvío provisional que entró en funcionamiento el 27 de noviembre de 2024, se han ejecutado trabajos preparatorios como la apertura de caminos de acceso, desbroces de vegetación y acondicionamiento de zonas para acopio de materiales. Todo ello forma parte de la primera fase de un proyecto que presenta desafíos técnicos considerables debido a la naturaleza y geometría de los materiales presentes en el terreno.

Un sistema de bancos y bulones para garantizar la estabilidad

El plan de estabilización diseñado por los técnicos contempla la construcción de un total de 17 bancos a diferentes alturas, cada uno de ellos reforzado con sus correspondientes vigas. Este sistema permitirá contener un talud de 90 metros de altura, una intervención de gran envergadura que exige precisión técnica y medidas de seguridad excepcionales.

"En cada banco se colocarán bulones de hasta 18 metros de longitud, arriostrados mediante vigas de atado, y se dejarán bermas para recoger aguas de infiltración y retener pequeñas caídas de material", detalla el informe gubernamental. Esta solución técnica pretende evitar nuevos desprendimientos y garantizar la seguridad vial a largo plazo en uno de los puntos más críticos de la geografía leonesa.

La magnitud de la obra queda reflejada en las cifras: será necesario mover 111.000 metros cúbicos de roca en banco, en una zona calificada de "dificultad geotécnica alta", lo que explica la complejidad de las labores y los tiempos de ejecución previstos para completar la restauración de esta vía fundamental.

Impacto económico y logístico del cierre parcial

La situación excepcional que atraviesa la AP-66 desde hace más de un año ha generado importantes sobrecostes para usuarios y empresas de transporte. Con una media habitual de 8.000 vehículos y 1.500 camiones diarios, esta autopista de peaje representa un eje vital para la conexión entre León y Asturias.

El desvío por el puerto de Pajares ha incrementado significativamente los tiempos de viaje y los costes logísticos, con repercusiones directas en la competitividad de las empresas de ambas comunidades. Esta situación ha intensificado el debate sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras del noroeste español frente a fenómenos geológicos y la necesidad de inversiones preventivas.

Las diputadas populares, que registraron su pregunta parlamentaria el 14 de octubre de 2024, han venido denunciando la "falta de avances visibles" y la "incertidumbre" que afecta a miles de usuarios diarios. Su solicitud de información buscaba conocer el estado de los estudios técnicos, los plazos previstos para la retirada total del argayo y las medidas de seguridad contempladas.

El bypass provisional y la ausencia de plazos definitivos

Mientras continúan las obras de estabilización del talud, el tráfico se mantiene a través de un bypass provisional de 270 metros, habilitado con un carril en sentido Asturias y dos en sentido a León. Esta solución temporal, aunque necesaria, ha recibido críticas por parte del sector del transporte y usuarios habituales debido a las restricciones que impone.

Un aspecto que ha generado inquietud es que el Gobierno no ha concretado en su respuesta parlamentaria una fecha específica para la finalización completa de los trabajos y la reapertura total de la vía. El Ejecutivo justifica esta indefinición en la complejidad técnica de la intervención y la prioridad absoluta de garantizar la estabilidad del terreno antes de restablecer la circulación normal.

"Las actuaciones en marcha buscan ofrecer una solución definitiva que minimice riesgos futuros", señalan fuentes gubernamentales, aunque reconocen que la zona deslizada presenta características geológicas que condicionan inevitablemente los plazos de ejecución.

La autopista del Huerna: infraestructura crítica para el noroeste español

La AP-66, conocida popularmente como autopista del Huerna, constituye un eje estratégico para la conectividad del noroeste peninsular, especialmente para el transporte de mercancías entre la cornisa cantábrica y el resto del país. Inaugurada en su totalidad en 1983, esta vía de 77,3 kilómetros ha sido fundamental para el desarrollo económico de León y Asturias.

¿Cómo afectan los argayos a las infraestructuras de montaña?

Los argayos o desprendimientos de tierra representan uno de los principales desafíos geotécnicos para las infraestructuras que atraviesan zonas montañosas. Estos fenómenos, especialmente frecuentes en la cornisa cantábrica, son causados por una combinación de factores que incluyen la saturación del terreno tras periodos de lluvias intensas, la naturaleza geológica del sustrato y la pendiente pronunciada de los taludes.

En el caso específico de la AP-66, la zona afectada presenta características que complican las labores de estabilización, como la presencia de diferentes estratos rocosos y suelos con comportamientos mecánicos variables. Esto explica la necesidad de implementar soluciones técnicas sofisticadas como los sistemas de bancos y bulones descritos en el plan de actuación.

tracking