Los 654 bogies y dos mil ejes del taller ferroviario que barrió a León del mapa

Vista aérea de los talleres de La Sal
Todo, por el gorro de Navidad con el que Renfe obsequió y felicitó estas fiestas a su personal; a taquillas, comerciales, interventores y talleres. El usuario se puede topar con esta indumentaria en algunos de los espacios públicos de acceso o compartimentos ferroviarios. La plantilla de la base de mantenimiento de Valladolid decidió unir el éxito de aquel emplazamiento industrial y el detalle navideño; así que en una foto que circula por las redes sociales, con el personal formado, acorde con una dotación numerosa y bien dimensionada, mostraron el potencial de la base: «La plantilla de la base de mantenimiento os desea felices fiestas», resumen en un mensaje al uso en el que presumen con cifras del alcance del taller: 654 bogies; 80 unidades autopropulsadas y 2.005 ejes, exhibe la plantilla a modo de inventario de la actividad de otro año fructífero para aquel centro de trabajo. El taller que replicó el modelo que llegaron a suponer para rescatar las bases de mantenimiento leonesas, que tratan de subsistir lejos del traslado a Torneros, tierra prometida hasta para la industria ferroviaria leonesa, pone contra el espejo la estructura en ruinas que queda en La Sal y en Gómez Salazar. No hay previsiones para revertir la situación o reducir la brecha que ha convertido a Valladolid en base puntera y reducido a León en referencia de retales. Hace dos meses, un plan del Gobierno para modernizar talleres de mantenimiento de trenes ratificó que León tampoco está en la siguiente lista de rescate: entre mil millones de euros, no hay consigna para los lineales de reparación de capital leonesa. Antes, el pasado verano, para contrarrestar la previsión de declive inevitable que condena a los talleres leoneses, un sindicato se congratuló en una nota de prensa del giro que «tras meses de negociaciones y un intenso proceso de presión sindical, el panorama laboral en los talleres ferroviarios de León ha experimentado un cambio radical que promete devolver la estabilidad y el crecimiento a estas instalaciones estratégicas. El acuerdo alcanzado garantiza que el mantenimiento de los equipos se realizará dentro de la estructura de la empresa pública, lo que no solo asegura la continuidad de las operaciones, sino que abre la puerta a una posible expansión de la plantilla en los próximos años. La victoria sindical representa un punto de inflexión para la industria ferroviaria leonesa, que había visto cómo su futuro se tambaleaba ante las amenazas de externalización y reducción de actividad. La decisión de mantener las cargas de trabajo dentro del grupo empresarial público supone un espaldarazo a la experiencia acumulada por los trabajadores locales», relató el comunicado. El asunto está lejos del repertorio floreciente del que da cuenta a fin de año el taller de Valladolid.