Diario de León


León se une a la moda de la fianza para las reservas en las cenas de Nochevieja

Restaurantes y hoteles exigen 100 euros de señal o el 20% de la factura a fondo perdido

Una familia disfruta de una cena navideña.

Una familia disfruta de una cena navideña.DL

Miguel Ángel Zamora
León

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León se suma a la tendencia de reciente creación en la hostelería que consiste en exigir una señal en la reserva de las mesas para la cena de Nochevieja y para la comida de Año Nuevo. Buena parte de los establecimientos de la capital requieren un adelanto del 20% en el momento de efectuar la solicitud, en una costumbre que se ha importado y que tiene visos de convertirse tendencia definitiva.

Ramón Benavides, presidente de la Asociación de Hosteleros del Barrio Húmedo, justifica la decisión «que pensamos que lleva para quedarse, porque las reservas anuladas estaban haciendo mucho daño al sector».

Así las cosas, en el momento de realizar propuesta para el acontecimiento elegido, el cliente paga una cantidad fija, que en algunos casos puede ser una señal de 100 euros o se compromete a dejar abonado el 20% del importe total de la factura en caso de asistir al evento. Caso de suspender la asistencia con una antelación que se considera inadecuada, el dinero se pierde. La mayor parte de los negocios ponían de fecha tope la tarde de ayer.

«Es verdad que esta parte de la temporada es una de las facturaciones más importantes. Pero también nos pueden hacer polvo si se permiten las cancelaciones de última hora. Nosotros tenemos nuestros gastos». La filosofía es común en la mayor parte de los casos.

Para agravar la situación, se mantiene la situación de grave carencia de profesionales de la hostelería, que sigue siendo uno de los malos endémicos del sector a lo largo del último año. Los camareros de nivel están muy cotizados. Cocineros y maitres están en otra onda, puesto que el servicio que prestan está sujeto a otros condicionantes.

También en similar condición están los servicios de catering que se emplean estos días en la capital. Son menos en volumen de clientes, pero no menos importante es su aportación para el caso de quienes no desean cocinar en casa en el segundo asalto de las fiestas navideñas. En este caso no se solicita una señal a cuenta pero sí se exige dejar pagado el importe con una antelación de unos cuantos días, so pena de no tener reservado el encargo en el momento en el que se vaya a retirar el pedido.

La premisa es la misma. Los negocios tienen que hacer una importante provisión de productos para tener listos en las horas previas a los banquetes y de no asegurarse el cobro, se producen casos en los que no se vuelve a saber nada del cliente. «Ya no vale quedarse con el número de móvil como referencia», aseguran los profesionales. La picaresca ha llevado a usar en algunos casos teléfonos de prepago para poder actuar con una cierta impunidad en el caso de querer echarse atrás. Este tipo de servicios requieren una ficha y en los casos más extremos (no parece el de León por el momento) se solicita una tarjeta de crédito. La normativa de protección de datos pone algunos obstáculos en estas prácticas. También hay que cuidar de la otra parte.

A falta de que se intensifique en las próximas horas la espiral de las reservas, los hosteleros vaticinan registros récord estas navidades en la contratación de cenas y comidas fuera de casa en las fechas señaladas que faltan. Porque para el Día de Reyes, la dinámica viene similar.

Los servicios de catering de la capital también se aplican a prácticas similares para salvaguardar sus intereses y evitar la picaresca

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