Un plan piloto da mayor seguridad a los 12.000 pacientes que usan sintrom
Dos EIR llevarán los talleres formativos que iniciaron en El Ejido a La Palomera y a otros ambulatorios. Las enfermeras resuelven las dudas sobre alimentación, sangrados y autocuidado en Atención Primaria

Claudia Brime y Paula García, residentes de Enfermería Familiar y Comunitaria que impulsan los talleres de anticoagulantes.
En el día a día de las consultas de Atención Primaria, la duda es una compañera frecuente para los 12.000 pacientes que conviven con tratamientos anticoagulantes que usan los antagonistas de la vitamina K (como el sintrom o el aldocumar). «La mayoría cumplen con la medicación, pero a menudo no saben por qué la toman, cómo influye la alimentación o qué hacer ante situaciones como un sangrado, una caída o una visita al dentista», explican Claudia Brime y Paula García, enfermeras residentes de la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria.
Por eso ambas decidieron impulsar un proyecto pionero de impartir talleres grupales sobre esta materia para que los pacientes tomen las riendas de su salud.
Y la experiencia piloto en El Ejido fue «tan positiva», indican, que van a extenderlos en febrero también a La Palomera y después, a otros centros de salud de la provincia, donde evaluarán, mediante encuestas de conocimiento antes y después de la sesión, el impacto real de la formación en la calidad de vida de los participantes.
Bajo el título «Cuidarse mejor cuando se toma Sintrom: una iniciativa desde la enfermería comunitaria», este proyecto busca transformar la inseguridad en autonomía. La iniciativa no solo aborda el manejo del fármaco, que favorece que la sangre fluya sin formar tapones peligrosos (trombos). sino que ofrece una guía integral para la vida diaria de pacientes que toman acenocumarol (Sintron) o warfarina.
Educar más allá de la receta
Los talleres se alejan del formato de una charla médica convencional. En sesiones de una hora y grupos reducidos con un máximo de 15 personas, las enfermeras crean un espacio de confianza donde se resuelven dudas vitales: ¿Qué significa realmente el índice internacional normalizado (INR)?, ¿cómo actuar ante un golpe?, ¿qué pasa si me olvido de una dosis?...
Uno de los puntos clave es la alimentación, especialmente el control de la vitamina K, y la identificación de signos de alarma que requieren atención médica inmediata.
Para hacer el aprendizaje más accesible, el proyecto dispone incluso con una «mascota» —una pequeña pastilla de Sintrom— y materiales visuales sencillos que evitan tecnicismos innecesarios. La idea de estos talleres nació de algo muy sencillo, la falta de información.
Y con ellos, ambas enfermeras pretenden que los pacientes «conozcan mejor su tratamiento, que ganen autonomía y que se sientan capaces del autocuidado y de actuar de forma adecuada ante posibles complicaciones», aclaran.
Los pacientes son seleccionados por todas las enfermeras del centro de salud, que derivan a aquellos de su cupo que se encuentran en tratamiento con anticoagulantes orales antagonistas de la vitamina K como el acenocumarol o la Warfarina (comercializados como Sintrom y Aldocumar/Tedicumar), que no presentan deterioro cognitivo y mantienen un buen nivel de autonomía. De este modo, «garantizamos que puedan aprovechar al máximo la actividad y participar de forma activa», matizan.
En las sesiones dedican un espacio importante a los signos de alarma: cuándo es necesario acudir al médico, cómo actuar ante caídas y sangrados. Además, resuelven dudas sobre olvidos en la medicación, viajes o vacunaciones.
«Utilizamos material visual muy sencillo y fomentamos la participación con dos cartulinas de sí y no a ciertas preguntas», justifican.
También entregan material informativo para que los pacientes puedan repasar los contenidos en casa y consultar tablas prácticas sobre alimentación. «Creemos firmemente que la educación para la salud es una herramienta clave en atención primaria, y que iniciativas como esta demuestran el papel fundamental de la enfermería comunitaria en el acompañamiento y el empoderamiento de las personas en su propio cuidado».