La Policía cree clave el control de las armas blancas para atajar los delitos en León
La medida se adopta ante el aumento de las riñas y robos detectados desde el pasado otoño. A pesar de la desaparición de los incidentes graves durante las fiestas

Imagen de archivo del almacén de armas blancas en la Policía Científica.
Las Brigadas de Seguridad Ciudadana de la Policía Local, la Policía Nacional y la Guardia Civil reforzarán las maniobras de control de la utilización de las armas blancas, especialmente los fines de semana, ante la evidencia de que cuando se limita la posibilidad de portar este tipo de objetos, especialmente entre los jóvenes, se mejora la percepción de la seguridad entre la ciudadanía. Los mandos policiales entienden que esta es la primera premisa para frenar en cascada el resto de las modalidades delictivas. Controlado este aspecto, buena parte de los delitos urbanos desaparecen.
A la vista de los resultados obtenidos en las pasadas fiestas de Navidad, resueltas sin ningún incidente grave, circunstancia que se le suma a lo ocurrido el pasado verano y a las fechas señaladas del ejercicio recién terminado, se ha constatado desde los órganos de control policiales la necesidad de mantener esta política. Eso a pesar de lo que reflejaban las cifras hasta finales de septiembre, porque riñas, lesiones y robos con violencia habían experimentado una subida destacada.
Así, en la capital, los delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria pasaron de 53 a 68, con un crecimiento del 28,3 %. Idéntica tendencia experimentaron los robos con intimidación, en los que las amenazas con armas pasaron de 77 a 99, también un 28,6 % de crecimiento.
El aumento de los incidentes de estas características preocupa, porque a falta de números oficiales, la sensación es que el calendario completo de 2024 va a dejar un crecimiento exponencial destacado en este tipo de incidentes. Los datos se conocerán en breve.
La proliferación de las armas blancas responde a circunstancias culturales. Los expertos de este tipo de las unidades policiales mencionadas entienden que en un primer momento, llevar navajas de estas características era «una cuestión de imagen. Los chavales pensaban que hacía gracia». Hasta que empezaron a registrarse incidentes en los que la fórmula de defensa o de ataque «pasó de ser el típico puñetazo a sacar la cheira», y a partir de ahí se desbocó todo. Fue el caso del crimen del Universitario. Una pelea en las inmediaciones del Campus de Vegazana terminó con un joven muerto después de una discusión entre dos grupos. Fue en mayo de 2021.
PROHIBICIÓN
La legislación prohíbe de forma terminante la utilización de bastones-estoque, puñales de cualquier clase y navajas automáticas. Se consideran puñales a estos efectos las armas blancas de hoja menor de once centímetros, de dos filos y puntiagudas. Solamente se habilita su posesión en el domicilio propio, como objeto de adorno o de coleccionismo, con arreglo al Reglamento de Armas (inscritas en un libro-registro diligenciado por la Intervención de Armas de la Guardia Civil). La filosofía es acabar con la «normalización» de la costumbre de llevar una navaja encima. Hace pocos años se consideraba lógica la costumbre de salir con el bolsillo cubierto aunque no hubiera intención de hacer uso de los cuchillos de pequeño tamaño. Ahora se sabe que es la piedra angular sobre la que reposan el resto de las actividades delictivas.