El robo de luz de los enganches ilegales en León equivale al consumo de 500 hogares
Las plantaciones de droga en interior o los enganches ilegales concentran los fraudes

Una plantación de marihuana cuyos propietarios habían pinchado la luz para conseguir energía.
Enganches ilegales y plantaciones de droga en el interior de las viviendas roban al año en León un suministro electrico de 1,64 de gigavatios a la hora. Una cuantía que es equivalente al consumo de medio millar de hogares.
Los fraudes en el consumo eléctrico están perseguidos por la ley y anualmente las compañías realizas actuaciones para detectarlos de la mano de los cuerpos y fuerzas de seguridad. UFD, la distribuidora de electricidad del grupo Naturgy en la provincia de León, mantiene esta ofensiva y sólo en 2025 realizó 864 acciones para detectar estas irregularidades y prevenir así el riesgo que implican estas conexiones ilegales para la seguridad de las personas, ya que pueden sobrecargar o dañar las infraestructuras y generar, entre otras cosas, un incendio. A mayores, se trata de reducir el coste que supone para el resto de los consumidores que cumplen legalmente, pero que ven afectadas sus facturas por los fraudes en la red eléctrica. De hecho, un incremento significativo en la factura de la luz es uno de los primeros síntomas de que al usuario le podrían «haber pinchado» la luz.
En la provincia de León la distribuidora realizó 864 actuaciones, que representan el 50% de los realizados a nivel autonómico, teniendo en cuenta la alta presencia de la compañía en los municipios leoneses. A mayores, también opera, dentro de la comunidad autónoma, en provincias como Segovia, Soria, Zamora y parte de Ávila.
Denuncias
«El fraude eléctrico no solo supone un perjuicio económico para el conjunto del sistema, sino que también genera riesgos graves para la seguridad de las instalaciones y de quienes manipulan la red. Por ello, UFD mantiene una estrategia activa basada en tecnología avanzada, análisis de datos y colaboración con las autoridades, con el objetivo de garantizar un suministro seguro y justo para todos los clientes», precisa la directora de Redes Electricidad de España de Naturgy, Mónica Puente, tras recordar que la distribuidora ofrece canales de denuncia en su página web para que los consumidores puedan denunciar estas irregularidades.
Los enganches ilegales afectan a todo el territorio. A nivel nacional, se han realizado más de 46.800 actuaciones contra el fraude eléctrico, lo que ha permitido recuperar 149 gigavatios horas, es decir, la misma que cantidad que consumen de media 46.500 hogares, un 12% más que el año anterior. Estas acciones se trasladaron en el cierre de 13.300 expedientes por fraude, de los que más de cinco mil se concentraron en Madrid. En Castilla y León fueron 247, una vez que se llevaron a cabo 1.676 actuaciones, lo que permitió recuperar 2,7 gigavatios, lo que equivale al consumo de un millar de hogares.
Penas de cárcel
Las plantaciones de droga, fundamentalmente de marihuana, concentran gran parte de los fraudes al sistema eléctrico. Se trata de plantaciones que cuyo consumo se sitúa un 20% por encima de la media, por ejemplo, las 144 instalaciones de plantaciones en el interior de viviendas detectadas tienen el mismo consumo que 1.400 hogares. La energía robada en la provincia de León es similar a la de años anteriores, una cuantía que ha bajado respecto a balances anteriores, ya que épocas de crisis económica los enganches ilegales o los fraudes en los contadores suelen incrementarse.
La digitalización de las redes o herramientas como el big data, la inteligencia artifical o los sistemas de monitorización permiten detectar patrones anómalos y localizar las posibles irregularidades. Al tratarse de una ilegalidad tipificada en el Código Penal, estos delitos pueden ir desde meses de prisión a una multa económica desde los 1.000 a los 2.000 euros en el caso de que el fraude supere los 400 euros. Si no se conoce cuánto se ha defraudado, la ley contempla que «la cantidad a facturar corresponderá al 100% de la potencia eléctrica contratada durante seis horas al día en el último año».