Baja la pena a la mitad a un conductor ebrio en León porque el juicio tardó cuatro años
Trató de despistar a los agentes y puso al volante a su novia tras detectar el control policial

Una actuación policial en Daoiz y Velarde.
Un conductor ebrio sorprendido durante un control de alcoholemia en el que dio positivo verá reducida a la mitad su pena tras aplicarse la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas. El juicio tardó en celebrarse cuatro años de forma no justificada. De los seis meses de multa a razón de seis euros diarios de la sentencia inicial se pasa a tres meses de multa a razón de seis euros diarios (540 euros).
El asunto se tramitó como juicio rápido que se transforma a diligencias previas para tomar declaración como testigos a los agentes de policía local, con pase ka abreviado en fecha 24 de febrero de 2021, el cual fue recurrido en apelación resuelto a 28 de diciembre de 2021, resultando que, en el mes de marzo de 2022, se fija el juicio para marzo de 2023, es decir, un año después, que tuvo que ser suspendido por estar el recurrente hospitalizado, retrasándose la vista hasta octubre de 2024, que es cuando se celebra la vista.»Este procedimiento tiene una instrucción sencilla y el plazo de 4 años de duración del procedimiento, y, en concreto que se tardara dos años de celebrar la vista en el juzgado de penal ha de determinar la apreciación de dicha atenuante como muy cualificada», explica la Audiencia.
Queda probado que sobre las 8.35 horas del día 25 de julio de 2020, el acusado condujo con sus facultades disminuidas a consecuencia de la previa ingestión de bebidas alcohólicas un vehículo por la calle Daoiz y Velarde en León. Advertida tal circunstancia por una patrulla policial, se procedió a someter al acusado al test de determinación de impregnación alcohólica, arrojando un resultado positivo de 0,93 mg. de alcohol por litro de aire espirado en la primera medición practicada a las 9:24 horas, y de 0,80 en la segunda practicada a las 9:41 horas.
La Audiencia no considera creíble el testimonio de la novia del procesado, que afirmó ser ella quien conducía y que había aparcado el coche correctamente. Los agentes declararon que era el sospechoso quien conducía y que aparcó en un vado.