Miguel Ángel Alonso de Paz, presidente del Colegio de Gestores AdministrativosÁNGELOPEZ

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León

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La digitalización de la Administración ha transformado profundamente la profesión de gestor administrativo. En un entorno cada vez más técnico y complejo, la colegiación, la formación continua y la atención personalizada se han convertido en garantías esenciales para ciudadanos, autónomos, pequeñas y medianas empresas. En este contexto, conviene recordar que la colegiación obligatoria no es un simple requisito formal, sino una auténtica garantía para quienes confían sus trámites a un profesional. Estar colegiado significa haber cumplido los requisitos legales de acceso, disponer de la formación adecuada, estar sometido a un código deontológico y asumir responsabilidades profesionales reales. Para ciudadanos, autónomos y empresas, la colegiación aporta seguridad jurídica, confianza y protección frente al intrusismo. La profesión de gestor administrativo ha cambiado de forma notable en los últimos años. La digitalización acelerada de las Administraciones Públicas y la complejidad creciente de la normativa han redefinido su papel social y profesional. La digitalización ha introducido mejoras evidentes en rapidez y acceso, pero no siempre ha supuesto una simplificación de los procedimientos. Hoy, muchos trámites exigen certificados digitales, múltiples sistemas de identificación y el manejo de plataformas complejas. Lejos de eliminar la burocracia, en muchos casos la ha hecho más técnica y menos accesible. Esta realidad genera una brecha digital que afecta especialmente a personas mayores, autónomos sin estructura administrativa y pequeñas y medianas empresas. Es aquí donde el gestor administrativo desempeña una función esencial: ayudar a las personas a convivir con la complejidad normativa y tecnológica. La digitalización no debería obligar a nadie a contratar a un gestor administrativo. El gestor no sustituye a la Administración ni impone su intervención. Su trabajo consiste en asistir cuando el sistema resulta inaccesible o confuso. La burocracia existe por la complejidad normativa del propio sistema, no por la actuación del gestor. El gestor administrativo actual ha evolucionado hacia un perfil más técnico y multidisciplinar, con conocimientos en materias fiscales, laborales, mercantiles, administrativas y jurídicas. Esta evolución exige una actualización constante de conocimientos, canalizada a través del Colegio Profesional. La incorporación de nuevas tecnologías forma parte del día a día del gestor, pero el valor diferencial sigue siendo humano: criterio profesional, atención personalizada y responsabilidad. El gestor administrativo no es un gasto innecesario. Se cobra por un trabajo profesional cualificado, por el tiempo dedicado, por el conocimiento aplicado y por la responsabilidad asumida. Su intervención evita errores, sanciones y situaciones de indefensión. En definitiva, el gestor administrativo es un aliado esencial para ciudadanos, autónomos y pequeñas y medianas empresas en una Administración cada vez más digital y compleja. El colegio de Gestores Administrativos cuenta con una gran implantación social y profesional.

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