El temporal ‘desnuda’ las deficiencias del firme en León y San Andrés
Al derrumbe de un muro en la calle Zorita se suma una red viaria plagada de baches profundos. Cada tormenta convierte la ciudad en una gincana para coches y peatones

Gigantesco charco junto al parque de San Francisco.
El paso de la nieve y el aguacero persistente no solo han dejado un paisaje gris en León y el área metropolitana, sino que han 'desnudado', una vez más, la fragilidad de sus infraestructuras.
Entre baches que se convierten en trampas invisibles y «lagunas» que separan aceras de calzadas, los servicios municipales y de emergencia apenas han dan abasto.
El incidente más grave de la jornada de ayer se registró en San Andrés del Rabanedo. Las lluvias provocaron el derrumbe de un muro de tapial de un solar privado en la calle Zorita.

Derrumbe de un muro en la calle Zorita de San Andrés.
Al tratarse de una vía de escaso tránsito, no hubo que lamentar daños personales, pero el desplome obligó a cortar el tráfico de inmediato.
Los servicios municipales trabajaron a contrarreloj para retirar los escombros y limpiar la calzada, con la previsión de reabrir el paso a los vehículos lo antes posible, mientras el Ayuntamiento de San Andrés trataba de localizar a la propiedad del terreno para que asumiera la seguridad del cierre.

Otra laguna en Ramón y Cajal.
Heroísmo bajo el aguacero
Pero la estampa de la precariedad no se quedó en un muro caído. La imagen del temporal se vivió la tarde anterior en la avenida de la Constitución, donde la Policía Local de San Andrés tuvo que intervenir de urgencia, no para regular el tráfico, sino para ejercer de operarios de obras como acredita la fotografía de arriba.
Bajo una lluvia incesante, los agentes se vieron obligados a rellenar un bache de enormes dimensiones con zahorra porque ponía en serio peligro la integridad de los vehículos que ciculaban por ese vial tan concurrido y la seguridad de los conductores.
Esta estampa se repite en diversos puntos de la capital leonesa.
Los leoneses se enfrentan estos días a una auténtica carrera de obstáculos: baches que el agua oculta bajo la apariencia de simples charcos y gigantescas lagunas acumuladas junto a los bordillos que impiden a los peatones cruzar sin quedar empapados por el paso de los coches.
Desde el Ayuntamiento de San Andrés del rabanedo se ha pedido «extremar la precaución» hasta que el temporal remita y se puedan evaluar los daños estructurales en el firme.
Sin embargo, la indignación vecinal en la capital y San Andrés crece al ritmo que lo hacen los agujeros en el asfalto, exigiendo soluciones que vayan más allá de los parches de urgencia bajo el paraguas.
Mantener viales
La situación ha reabierto el debate sobre el deficiente mantenimiento de los viales, donde las «soluciones de urgencia» —como el parcheo realizado por los propios agentes— apenas logran maquillar un problema crónico.
Mientras el agua sigue anegando los pasos de cebra y convirtiendo los baches en trampas invisibles, los residentes de León ciudad exigen un plan de asfaltado integral que ponga fin a este ciclo de deterioro que cada temporal, lejos de ser una excepción, se convierte en la norma.
Los vecinos, cansados de sortear «piscinas» en los bordillos y de jugarse los neumáticos en cada trayecto, reclaman que las administraciones dejen de mirar hacia otro lado.
No se trata solo de gestionar emergencias, sino de acometer inversiones necesarias para que el mapa de baches y parches no surja cada vez que el cielo se cierra.