La plantilla del Hospital de León, «que trina» al perder otras 50 plazas para aparcar
La ansiada obra de la UCI suprimirá los estacionamientos en los soportales del edificio de Gerencia. Los trabajadores piden soluciones y proponen comprar una finca colindante

En los soportales del Hospital hay 42 pintadas y la plantilla aprovecha otros resquicios en ese espacio para aparcar.
Aparcar en el complejo hospitalario de León se ha convertido en una «ratonera» para sus propios trabajadores. La plantilla, compuesta por casi 4.300 profesionales, vuelve a alzar la voz ante la «falta de soluciones de movilidad» que aprecian en su entorno laboral.
Un malestar que suma un nuevo detonante con la inminente supresión del medio centenar de plazas que ahora está usando el personal en los soportales del edificio de Gerencia, sin conocer aún si se habilitarán alternativas. Ese espacio tan codiciado por los conductores desaparecerá al reutilizarse para la ampliación de las unidades de Cuidados Intensivos y Reanimación.
Y llueve sobre mojado, porque a finales de 2022 ya desapareció otro puñado de estacionamientos para los sanitarios, al construirse el búnker para el acelerador lineal que financió la Fundación Amancio Ortega con 2,4 millones.
«La plantilla está que trina», remarcan fuentes hospitalarias, porque a diferencia de otros centros de la red pública en la Comunidad, como el Río Hortega en Valladolid o el Hubu en Burgos —donde los empleados acceden gratuitamente al párking mediante su tarjeta de Sacyl—, en León el párking subterráneo es territorio hostil para el bolsillo del trabajador.
No existen abonos preferentes ni condiciones ventajosas diferentes; los profesionales deben pagar las mismas tarifas que cualquier usuario o paciente, lo que resulta caro. Por eso, han vuelto a pedir una reunión al alcalde de León, José Antonio Diez, para que medie en conseguir tarifas más asequibles en el aparcamiento, que dispone de «una planta cerrada», remarcan.
También quieren proponerle que se habiliten plazas en algún terreno municipal colindante al complejo hospitalario.
«Es una cuestión de respeto al trabajador», señalan fuentes del colectivo. «Mientras en otras provincias se facilita el acceso al puesto de trabajo, en León se nos castiga con un entorno saturado y costoso».
El turno de tarde goza de una tregua relativa por la menor afluencia, pero las mañanas siguen siendo una «batalla» por encontrar un hueco donde dejar el coche antes de entrar a trabajar.
Disponer de suficientes plazas de estacionamiento y el coste del párking han constituido el caballo de batalla de los trabajadores desde que se inauguró el subterráneo en 2008 tras una obra de 35 millones de euros. La instalación dispone de 1.662 plazas, de la cuales 37 son para motocicletas, 582 para abonados y las 1.080 restantes se asignan al estacionamiento temporal con el sistema de rotación.
Opinan que la falta de plazas de estacionamiento libre en el entorno hospitalario genera que haya vehículos todos los días aparcados en las aceras, en zona amarilla o en doble fila y solventar ese estacionamiento daría buena imagen. No en balde, cada día más de 3.500 personas se desplazan hasta el Caule por diversas dolencias, en su mayoría procedentes de León capital y su área metropolitana, pero también del resto de la provincia.
Sobre la mesa expondrán también los horarios de los autobuses 9C y 7C, incompatibles con que empezar y acabar los turnos a tiempo.