El barrio de Pinilla en León clama contra el «abandono» de sus infraestructuras educativas y deportivas
Los vecinos se manifiestan hoy para exigir arreglar el parvulario y abrir el pabellón que ya no pueden usar 400 alumnos desde hace más de dos años

Agujeros en la cubierta del pabellón César Álvarez, cerrado desde octubre de 2023 para perjuicio de 400 alumnos.
La paciencia de los vecinos del barrio de Pinilla ha llegado a su límite. Bajo el lema del respeto y la seguridad de los más pequeños, la comunidad educativa y los residentes salen hoy, 12 de febrero, a la calle para denunciar lo que consideran un «deterioro insostenible» de dos instalaciones clave: el parvulario local y el pabellón César Álvarez.
Las quejas vecinales se centran, en primer lugar, en el estado del edificio infantil. El Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo posee la competencia de su mantenimiento y la Junta, del estado estructural. Según explican los afectados, el centro presenta humedades, moho y filtraciones que se han agravado con los años. «No pedimos mejoras estéticas, pedimos un entorno saludable para nuestros hijos; el abandono es evidente», señalan desde el barrio, donde lamentan que las sucesivas denuncias no hayan obtenido respuesta institucional.

Suelo abombado por humedades en el parvulario local.
Especialmente sensible es la situación del pabellón César Álvarez, una instalación vinculada al colegio Antonio Valbuena —centro de referencia para alumnos con deficiencia motora—. El polideportivo suma ya más de dos años clausurado. A pesar de que la Consejería de Educación ha mostrado su disposición a colaborar si el Ayuntamiento presenta una solicitud formal, y de existir una moción aprobada en el pleno municipal en este sentido, los vecinos denuncian que «no se ha movido ni un solo ladrillo».

El techo del pabellón se desmorona.
Esta inactividad ha desplazado las clases de educación física y limitado las actividades extraescolares, generando un agravio comparativo para el alumnado.
La polémica del desfibrilador
El malestar se ha acrecentado tras la retirada del desfibrilador (DESA) que se encontraba en el pabellón. Al estar el colegio bajo la administración de León y el pabellón bajo la de San Andrés, la clausura supuso la retirada del dispositivo por parte del Ayuntamiento del tercer municipio de la provincia.

Moho en los baños del parvulario.
«Es una paradoja absurda; la seguridad de los niños debería estar por encima de quién es el titular del aparato», claman los vecinos, que califican de «falta de sensibilidad» dejar al centro sin este recurso de emergencia.
Con la movilización de este jueves, el barrio de Pinilla busca arrancar un compromiso firme y plazos concretos para unas obras que, aseguran, «no pueden esperar ni un día más».
El polideportivo César Álvarez fue clausurado oficialmente en octubre de 2023, después de que los informes técnicos confirmaran que las deficiencias estructurales y las goteras suponían un riesgo real para los usuarios. Desde entonces, el centro ha permanecido bajo candado, afectando directamente a los más de 400 alumnos del colegio Antonio Valbuena.
La situación es especialmente sangrante para los escolares con movilidad reducida, quienes han visto cómo su instalación de referencia perdía el espacio adaptado necesario para su desarrollo motriz, obligándoles a realizar actividades físicas en condiciones precarias o espacios improvisados.
El laberinto administrativo
A lo largo de estos más de dos años, se han planteado diversas vías de solución que no han llegado a materializarse. En el ámbito político, se aprobó una moción en el pleno municipal instando al equipo de gobierno a solicitar formalmente ayuda a la Junta de Castilla y León.
A pesar de que la Consejería de Educación ha reiterado su voluntad de «tender la mano» mediante convenios de colaboración, la falta de un proyecto técnico en firme y de una solicitud administrativa oficial por parte del Ayuntamiento de San Andrés ha bloqueado cualquier transferencia de fondos y ha dejado, de momento, la rehabilitación en un limbo burocrático.
Para los vecinos de Pinilla, el problema del pabellón y el parvulario es el síntoma de una desconexión más profunda. Recuerdan que, mientras otras zonas del municipio reciben inversiones en asfaltado o mobiliario urbano, las infraestructuras educativas de su barrio se degradan sin tregua.
«No es solo una cuestión de ladrillos; es que están privando a nuestros hijos de servicios básicos por los que pagamos nuestros impuestos», lamentan los portavoces vecinales, quienes advierten que la movilización de hoy es solo el primer paso de un calendario de protestas que no cesará hasta que vean las máquinas trabajando en el barrio.