Scayle cuadruplica en un año las horas de cálculo con el aumento científico de la IA
Las 181 tarjetas adquiridas en Estados Unidos revolucionan el centro de supercomputación
La obra de la nueva sede del Centro de Supercomputación de Castilla y León avanza, pendiente de las últimas actuaciones.
La llegada de las 181 nuevas tarjetas de cálculo adquiridas en Estados Unidos para el Centro de Supercomputación ubicado en el Campus de Vegazana han supuesto toda una revolución, tanto a nivel de potencia como de horas de cálculo, además de su repercusión en las investigaciones.
Desde 2019 las horas de cálculo en Scayle, como se conoce por sus siglas al Centro de Supercomputación de Castilla y León, han ido creciendo, pero la llegada de las nuevas tarjetas ha hecho que se cuadrupliquen, incluso teniendo en cuenta el parón que tuvo que hacerse para su instalación. Antes, no se llegaba a las 5.000 horas anuales y en 2025 se sobrepasaron las 20.000.
Con la incorporación de las tarjetas se hizo patente que Scayle es ya el segundo centro de computación en España, sólo por detrás del nacional, ubicado en Barcelona. La clave, la Inteligencia Artificial, que ha permitido a los investigadores analizar automáticamente los resultados obtenidos en el supercomputador, frente al proceso manual que tenían que realizar antes, lo que a su vez, ha repercutido también en el aumento de horas.
La incorporación de la Inteligencia Artificial es clave para los servicios que ofrece Scayle con el fin de responder a las demandas de los investigadores «que ya no se limitan al entrenamiento puntual de modelos, sino que requieren entornos persistentes, aislados y seguros para inferencia continua, despliegue de grandes modelos de lenguaje, experimentación y servicios de Inteligencia Artificial en producción», precisan en el resumen de actividades presentado por el centro, para indicar que el gran salto llegará con la migración de los datos de usuario desde los sistemas de almacenamiento anteriores hacia plataformas renovadas, con capacidad suficiente para responder a los crecientes requisitos de volumen y rendimiento.
En Scayle, así se dan la mano la supercomputación y la Inteligencia Artificial con la vista puesta en dar respuesta a los retos científicos y tecnológicos de los próximos años y que ya ha tenido su efecto también en el número de proyectos, tanto en los que el centro de supercomputación actúa como socio como en los que presta sus recursos de cálculo. Mientras en 2024 el centro actuó como socio en siete proyectos, el año pasado casi dobla esa cifra al alcanzar la docena. En el caso de los proyectos independientes, en los que los investigadores recurrieron a los servicios, el incremento fue de una decena, al llegar en 2025 a los 47.
Las inversiones realizadas en los últimos años por la Junta también han permitido abrir nuevos horizontes para el centro, que actualmente cuenta con gran espacio para incrementar su capacidad de almacenamiento. Tras épocas en las que el centro estaba casi al límite, ahora la ocupación, que también tiene una línea ascendente, no llega a los dos petabytes, mientras que la capacidad total está en los ocho.
La plantilla actual del Centro de Supercomputación está integrada por una veintena de personas y Scayle también ha incrementado sus servicios, por ejemplo, con la puesta en marcha de BioScayle, ligado a la investigación y aplicaciones en el campo de la genómica y la bioinformática y proporciona capacidades avanzadas de supercomputación como servicios de secuenciación de ADN de alta calidad.
A la RedCayle, que conecta toda Castilla y León, y los emuladores cuánticos, en el marco del programa Quatum Spain, Scayle trabaja activamente en el proyecto Cinderella, con el Incibe, o el proyecto Centauro, para impulsar la industria nacional de soluciones autónomas robóticas, entre otras iniciativas.