Villaquilambre impulsa el talento femenino: ya hay 6 contratos 'Ada Lovelace'
Diecisiete mujeres de la provincia desafían al mercado laboral bajo el legado de la primera programadora de la historia con un programa del Ciami. Seis de ellas ya han logrado su inserción en el sector servicios

Uno de los foros del Ciami de Villaquilambre.
En 1843, Ada Lovelace vio en las máquinas un potencial que nadie más imaginó. Y 183 años después, diecisiete mujeres de León han decidido aplicar esa misma visión a sus propias carreras profesionales a través del Proyecto Ada Lovelace. Una iniciativa de empleabilidad, nacida en el seno del Centro de Información y Asesoramiento a la Mujer e Igualdad de Villaquilambre (Ciami), que no ha necesitado mucho tiempo para demostrar que el talento femenino solo necesita una lanzadera adecuada.
Apenas un mes después de su arranque a finales de enero, el proyecto ya celebra sus primeros triunfos: seis participantes han abandonado las listas del paro. Cuatro de ellas han firmado contratos a jornada completa y dos a media jornada, todas integradas ya en el sector servicios de la provincia. Lo que diferencia a este programa de una oficina de empleo convencional es su enfoque integral y emocional. Aquí no solo se redactan historiales laborales; se reconstruye la confianza, según indican. A través de un análisis Dafo personal, cada usuaria descubre sus fortalezas antes de enfrentarse al mercado. Las participantes dominan desde el diseño en Canva y la gestión de redes profesionales en LinkedIn hasta el uso estratégico de la IA aplicada a la búsqueda de empleo.
El programa incluye el entrenamiento del elevator pitch (presentaciones breves y eficaces) para que ninguna oportunidad se escape en un encuentro de networking o en las visitas directas a empresas que organiza el centro.
«No buscamos solo que encuentren un trabajo, sino que lideren su propia trayectoria», explican desde el proyecto. Por ello, el acompañamiento no termina con la firma del contrato; el Ciami realiza un seguimiento durante las primeras semanas de incorporación para asegurar que la adaptación sea un éxito.
El proyecto combina las dinámicas de grupo —donde el apoyo mutuo genera un ecosistema de empoderamiento— con el asesoramiento individualizado. Se trabajan aspectos invisibles pero cruciales: la autoestima, la gestión de expectativas y la reputación digital.
Desde ferias de empleo hasta el apoyo al autoempleo, el Proyecto Ada Lovelace se ha convertido en un puente real entre el municipio y el tejido empresarial, demostrando que, como hizo la matemática británica en el siglo XIX, las mujeres de hoy también están programando su propio futuro.