Los usuarios de los huertos de La Candamia en León se sienten abandonados
Hace dos años que están sin sede, en un almacén y con los baños sin ninguna higiene

Los trabajadores han tenido que reconvertir el antiguo almacén en oficina.
Como cada vez que han preguntado en los dos últimos anteriores, con una periodicidad cada tres meses, los usuarios de los huertos de La Candamia se encontraron de nuevo el martes con la misma respuesta. «Estamos con ello», les contestaron otra vez cuando en el concejo abierto, en el que tienen voz y voto los 176 titulares, se reclamó de nuevo la construcción del edificio social. No tienen uno desde que el anterior se quemó el 2 de enero de 2024 y, desde entonces, se han encontrado sin lugar de reunión, sin sede administrativa, sin unos servicios higiénicos y, por derivación, sin apenas vida comunitaria en este programa de envejecimiento activo, como se quejan los afectados por los reiterados incumplimientos de los compromisos del Ayuntamiento de León.
El último plazo expiró en enero. Para entonces, el gobierno de José Antonio Diez había prometido que empezarían las obras. No lo hicieron. Ni en febrero, tampoco, como les han avanzado. Como pronto para mediados de marzo les han vaticinado que se presentará el proyecto que, debería de haber estado listo a primeros de año, de acuerdo a los plazos del contrato, formalizado en noviembre con una factura de 284.902,85 euros y nueve meses de ejecución.
Durante todo este tiempo, a los cuatro trabajadores, como defienden los usuarios, les han llegado a decir desde el Ayuntamiento de León que «si tienen frío, se metan en el coche». Pero, en lugar de hacerlo, por su cuenta, sin que nadie mirara para ellos, adecuaron el antiguo caseto de la maquinaria, con las ventanas cegadas, como un búnker, y lo adecuaron con la estufa de leña que se salvó del incendio, una mesa, armarios y una silla. Poco más. Allí tienen que atender a las más de 300 personas, entre titulares de los huertos y acompañantes, que tienen su centro de reunión en este espacio a la ribera del río Torío.
Peor lo llevan con los baños. Durante más el primer año y medio tuvieron que aguantar con uno portátil, de los que se ponen en ferias, sin mantenimiento ninguno, que hacía que buena parte de los usuarios optara por ir al río. Las quejas acumuladas lograron que, en mayo pasado, les pusieran una caseta rudimentaria sin ventilación, ni tapa, ni luz, con unos peldaños que, después de la caída de una de las personas mayores, se adaptó con una rampa de acceso. Aunque, desde entonces, sigue sin haber pasado nadie a limpiarlos, como sucedía con los anteriores. Si les urge, van hasta el bar de La Candamia, cuando está abierto.
El abandono, como critican los usuarios, es evidente. Pero sus quejas, repetidas en el último concejo abierto, siguen sin atenderse, como la ausencia de transporte público, que deja la parada más cercana a un kilómetro de distancia, o la ausencia de una central de préstamo de bicicletas. Los titulares de los huertos de La Candamia tienen la sensación de que les echan, en lugar de incentivar un servicio modélico que han dejado abandonado.

Abandono en los huertos de La Candamia

Abandono en los huertos de La Candamia

Abandono en los huertos de La Candamia

Abandono en los huertos de La Candamia

Abandono en los huertos de La Candamia
