León entra en los papeles del 23-F que han dejado de ser secreto oficial: del guardia que disparó junto a Tejero al general que tomó RTVE y acabó de gobernador militar
El Ayuntamiento de León fue pionero en la primera declaración institucional contra el golpe realizada por una corporación municipal en España

Tejero irrumpe, pistola en mano, en el Congreso de los Diputados durante la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno.
León está en los papeles desclasificados del 23-F ayer por el Gobierno de Pedro Sánchez. Un archivo de 34 páginas en las que las Jefaturas Superiores de Policía informan sobre la situación de las provincias. En la página 10, la Jefatura Superior de Policía de Oviedo da cuenta de lo que sucede en León y en Asturias. Los informes policiales desclasificados documentan la aparición de pintadas favorables al golpe de Estado en Ponferrada. Sobre las paredes, la exaltación a los golpistas con «Tejero libertad», «Tejero libre», «Ejército al poder», «Tejero valiente 23-F». «Muera la democracia» y un «Viva España».
La Jefatura policial también informó de una asamblea en la Facultad de Veterinaria de León para redactar un comunicado para informar a la opinión pública.
Eran horas de desconcierto en los que los ciudadanos de la provincia permanecieron sin embargo en calma. «Normalidad absoluta» en toda la provincia, se recoge en ese informe que figura entre los papeles del golpe de Estado que ayer han dejado de ser secretos.
Pero además de aparecer en los papeles del 23-F, un leonés fue protagonista en primera persona de la toma del Congreso de los Diputados, con el Gobierno en pleno y todos los representantes políticos dentro cuando se iba a votar a Leopoldo Calvo-Sotelo como nuevo presidente tras la dimisión de Suárez. Ha entrado en la historia por derecho propio a tiros. La imagen del guardia civil berciano Gonzalo Díaz metralleta en mano junto al teniente coronel Antonio Tejero apuntando a los diputados y diputadas quedó inmortalizada en fotografías e imágenes antes de que los golpistas dieran el cerrojazo informativo, amenazaran a los periodistas que grababan a escondidas tapando las luces rojas de sus cámaras y el golpista Tejero gritara una frase que ha pasado a la historia: «¡Se sienten, coño!».
Díaz pertenecía al Departamento Especial de Tráfico de Madrid y aquel 23 de febrero acudió a su puesto sin saber lo que le iba a deparar el destino. A las 5 de la tarde, recibió la orden de subirse a los vehículos. Díaz conocía a Tejero de vista porque no era su superior jerárquico. Llegó con sus compañeros a la Carrera de San Jerónimo y se distribuyeron por el edificio. Él fue al hemiciclo. Cuando entró , llevaba una metralleta Z-27. Disparó 17 balas, casi todas las que se tiraron aquella tarde sembrando el pánico entre los parlamentarios. Fue él quien rompió las cámaras de televisión que retransmitieron en directo el golpe de de Estado. Su testimonio lo recogió el periodista del Diario de León Manuel Carlos Cachafeiro en una de sus múltiples crónicas sobre el 23-F y León. Cachafeiro fue pionero en la investigación de la relación del golpe y la provincia.
Los documentos desclasificados ayer por el Gobierno recogen reportes sobre logística y cómo una centralita que quedó muda dejó incomunicada a la VIII Región Militar, con sede en Valladolid y de la que dependía León. Según el encargado de la centralita telefónica, hubo una orden directa de no trasladar ninguna llamada al capitán general Ángel Campano. Eran las 20,30 horas, el momento de máxima incertidumbre y tensión. A esa hora, el rey Juan Carlos I testaba a la capitanías para saber de qué lado estaba la lealtad de las tropas. La región militar de León y Valladolid quedaba incomunicada.
Otro de los militares participantes en el golpe terminaría destinado en León. El coronel Joaquín Valencia Remón, que comandaba el Regimiento Villaviciosa y fue el responsable de ocupar militarmente las instalaciones de RTVE en Prado del Rey, fue ascendido a general de brigada y nombrado por Real decreto gobernador militar de León. Él siempre sostuvo que no acudieron a intervenir la televisión pública sino «a protegerla»
La toma de posesión de Remón se celebró en presencia de autoridades civiles y militares leonesa y presidió la jura de bandera en el CRI del Ferral mientras se producía el juicio a los golpistas del 23-F, tal como quedó recogido en la prensa local.
León fue pionera en ese febrero de 1981. El 24, apenas unas horas después de la asonada, el Ayuntamiento de León celebró un Pleno en el que se recoge la primera declaración institucional contra el golpe realizada por una corporación municipal en España.
El secretario del Consistorio documentó cómo los portavoces de todos los partidos con representación municipal aprobaron un comunicado de rechazo al golpe de Estado. Firmaron la declaración Salustiano López-Contreras por UCD, en ausencia del alcalde Morano firmó José Antonio Cabañeros, José María Suárez por Coalición democrática, Maximino Barthe por el PSOE y Arturo Sabio por el PCE.
Los documentos del 23-F recogen también la pretensión de los golpistas de que el leonés Rodolfo Martín Villa integrara un hipotético Gobierno de transición con Manuel Fraga Iribarne como presidente.
En otro golpe del destino, Antonio Tejero Díez, hijo del teniente coronel golpista Antonio Tejero Molina, estuvo destinado en León. Fue teniente coronel de la Guardia Civil y estuvo al mando del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) en León. Fue destituido en 2014 tras organizar una celebración del 23-F junto a su padre en el cuartel de Valdemoro.
Ya en su etapa de León, recordó el golpe de estado el 22 de febrero de 2000.
Su hermano Ramón Tejero, sacerdote, atribuyó el cese «a una falta de vergüenza del director general de la Guardia Civil y del ministro del Interior.