Diario de León

Las urnas autonómicas: del granero popular al ocaso del bipartidismo

Siete presidentes del ejecutivo en once legislaturas definen la historia política de Castilla y León; del rodillo del PP y las excepciones socialistas, al nuevo orden del dominio del caladero de votos conservadores

Una imagen del parlamento autonómico en Valladolid en la apertura de la última legislatura.

Una imagen del parlamento autonómico en Valladolid en la apertura de la última legislatura.agencias

Publicado por
L. Urdiales
León

Creado:

Actualizado:

Desentrañar la prehistoria de la aritmética parlamentaria de la autonomía de Castilla y León no implica un viaje sideral; basta con remontar la búsqueda de datos a 1983 para emprender una cadena de once consultas electorales que resuelven un paseo militar para el PP; en esa cadena de envites con las urnas, la fórmula de la derecha resultó elegida con amplitud y en algunos casos con una holgura descomunal, en nueve oportunidades; y en dos, ganó el socialismo. Ese es el balance global de la historia política que el régimen del 78 y la España de las autonomías resuelve para esta conjunción administrativa que mañana va a su decimosegunda elección; la docena se va a resolver lejos de la contundencia que registró el Partido Popular mientras cosechaba respaldos estratosféricos entre el electorado de las nueve provincias que forman el ente autonómico; cosecha, de la familia semántica del granero de votos con los que los analistas políticos dieron en definir aquel fenómeno que supuso a las siglas del Partido Popular llegar a doblar las papeletas que respaldaban al PSOE; 1995 registró la mayor ventaja ((805.553 votos para la derecha frente a los 458.000 de las siglas socialistas); 1999 o 2011 se ajustan a este recuento con un porcentaje de apoyo que doblaban lo recogido por el segundo, cuando no se establecía por diferencias de más de dos dígitos. Los buenos comienzos en el estreno del voto autonómico entre Castilla y León fueron para el PSOE de la pana y , que le gaó a la coalición Alianza Popular, Partido Demócrata Popular, Unión Liberal por un margen de sesenta mil votos; la revancha no fue contra el socialista Demetrio Madrid, que tuvo que dimitir del cargo con el relevo de Constantino Nalda; en 1987 , José maría Aznar ganó por un margen de cinco mil votos a los socialistas, y en alianza con la muleta del CDS, rescoldos de la UCD y otras hebras del centrismo, accedió a la presidencia de la Junta; ahí se puso en marcha un rodillo y una rueda de presidentes del PP, fundado con ladrillos de tres incorporaciones políticas de derecha, liberales y centristas, que se extiende hasta esta víspera electoral del 15-M. Otro gobierno de coalición impidió que el socialista castellano Luis Tudanca rompiera la cuerda del arco de la derecha; el PSOE del 2019 ganó con una diferencia de cuarenta y seis mil votos al PP, que logró armar un gobierno apoyado por Ciudadanos, de la corte centrista, que en plena ola de decadencia del bipartidismo fue capaz de superar los 205.000 votos entre Castilla y León. La experiencia acabó como el rosario de la aurora, con un adelanto electoral ante el peligro inminente cambio de color de Cs, del naranja al rojo, que abortó Alfonso Mañueco para recuperar en las urnas la ventaja del PP. Sobre el PSOE y sobre el resto. Hay otro caldo electoral que hace imposible ahora los triunfos incontestables y repetidos que laurearon el éxito de Juan José Lucas, de Juan Vicente Herrera. El bipartidismo murió el día que las siglas mayores bajaron al 30% de los apoyos, y el resto del recuento de votos ya no engordan el botín de los grandes.

tracking