El tramo urbano del ferrocarril en Salamanca, para caminantes y ciclistas
La Unión Europea financia al paso de la Ruta de la Plata a senda verde
Un proyecto de 3 millones adelanta al plan de regreso del ferrocarril entre Astorga y Plasencia

Una de las movilizaciones en Salamanca por la Ruta de la Plata.
La atención prioritaria de la Ruta de la Plata estaba centrada en el resultado del estudio que el Gobierno colocó hace tras años para disimular la recuperación del ferrocarril en el calendario de la red básica europea; hasta que la propia Unión Europea hizo oficial la financiación de proyectos para convertir la traza ferroviaria en vía verde; en colocar sendas sobre los raíles, por obra y gracia del Ayuntamiento de Salamanca, el propio Gobierno de España a través del Ministerio de la Transición, y casi tres millones de euros, que engrasa al 60% el fondo Feder, europeo de desarrollo regional. En un giro de acontecimientos, cuando la Ruta de la Plata más porfía por encontrar la puerta de la financiación de Bruselas a sus planes de devolver el tren a la vía entre Astorga y Plasencia, obtiene el dinero de la caja de Europa pero destinado al desmantelamiento. Se trata de un espacio próximo o que afecta a la ciudad de Salamanca, por donde avanzaba el tren que cerró el Gobierno del PSOE en 1985, y que va a sufrir una transformación notable gracias a una inversión que para un trecho limitado va a multiplicar de forma exponencial cualquier cantidad destinada hasta ahora a recuperar el ferrocarril. Los promotores se apuraron ya en aclarar que «el proyecto no es incompatible con la reapertura del corredor ferroviario», según recoge la declaración institucional que firmaron hace tres años seis ayuntamientos y las cámaras de comercio de la misma Salamanca y de Cáceres. Al margen de este matiz, la idea no ha causado una acogida festiva entre la mayor parte de los colectivos que forman parte de esa plataforma que pelea desde hace una partida de años por el retorno del ferrocarril, a través de movilizaciones, tarea docente y divulgación del objetivo mediante jornadas técnicas y de análisis de alcance profesional y político. No gusta la idea porque temen que agite la resistencia del Gobierno a ceder ante la exigencia de inversión para el retorno del tren. De momento, contra la idea de recuperar el tren por la traza cerrada, los colectivos que promulgan la vuelta a la vida del ferrocarril del oeste, se tienen que topar ahora con zonas verdes que se interponen en la futura acción administrativa y ambiental del proyecto. De momento, el tramo urbano de la antigua línea ferroviaria de la Ruta de la Plata será vía verde para que «ciclistas y peatones puedan practicar hábitos saludables en un recorrido con continuidad geográfica» explicaron este día de atrás los promotores del proyecto. De una parte, conecta al sur de Salamanca con una vía verde ya en uso hacia la zona de Alba de Torme, hacia Guijuelo, Béjar y el norte de Extremadura; y a la inversa, la conexión se abre al norte en otra vía hacia el límite con Zamora; así sombrea de senda todo el pasillo que hasta hace 40 años era raíl. Mientras se encaja el nuevo golpe de efecto contra el trabajo desplegado en los últimos años, Corredor Oeste no deja de apuntar en su objetivo apretar al Gobierno para que haga público el resultado del informe del estudio de viabilidad que con más de 0,8 millones de euros se adjudicó con el fin de determinar los parámetros que tenían que justificar la inversión de regreso del ferrocarril. En medio de esta demanda se sucedieron dos consultas electorales en territorios afectados por esta traza; Extremadura y la última de esta comunidad autónoma que administra a tres provincias relacionadas entre el territorio damnificado por el cierre: León, Zamora y Salamanca, que se destacan en el dorsal oeste del país por ofrecer las mayores pérdidas de población, de recesión económica y estructura social para encontrar un desarrollo acorde al resto de la península.